4 de November de 2013 11:55

La provincia le dio realce a la cultura tsáchila

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Mientras teje una falda típica de varios colores, la tsáchila María Calazacón asegura sentirse orgullosa de que en el nombre de la provincia se haya incluido a la nacionalidad.

Esto ocurrió hace seis años, cuando el Congreso Nacional aprobó con 75 votos la creación de la provincia de Santo Domingo de los Tsáchilas y luego se publicó en el Registro Oficial Nº 422.

Con este documento, la provincia pudo elegir a las autoridades. Pero para Calazacón, el triunfo para los tsáchilas significó más que un estatus político o geográfico. “Era la primera vez que nos decían tsáchilas y no colorados. Las madres pensamos que la discriminación acabaría en las escuelas”.

De hecho los cambios educativos se dieron. Se creó una Dirección Provincial de Educación Bilingüe. Desde allí se impulsan proyectos educativos como la actualización del diccionario tsáchila que incluirá unas 1000 nuevas palabras en el idioma tsáfiqui.

Aunque según Francisco Calazacón, director provincial de Educación Bilingüe,  todavía hay retos para las escuelas tsáchilas. Uno de los más importantes es preservar la lengua y conservar las tradiciones.

“Tratamos de crear nuevas metodologías para que el docente imparta de mejor manera las clases. Pero es un proceso que requiere de tiempo”, manifestó.

María Calazacón coincide en que se deben preservar las costumbres. Por ello todavía conserva su casa con los utensilios que fabricaron sus antepasados. Así, busca que sus hijos conozcan la verdadera historia tsáchila.

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Sonia Calazacón preside el proyecto turístico Tolón.  Juan Carlos Pérez/EL COMERCIO


Ella recuerda que cuando el cantón se convirtió en provincia, los tsáchilas esperaron ser tomados en cuenta dentro del presupuesto para poder constituirse legalmente. Pero en el actual momento, la Gobernación Tsáchila no tiene recursos para desarrollar proyectos.

Según la Prefectura no se puede entregar rubros económicos a la Gobernación porque no son una entidad legalmente constituida. Pero asegura que cada año se invierte en estas zonas para garantizar la calidad de vida en las siete comunas tsáchilas.

Una de estas es la vía que conduce a la comuna Cóngoma. Se construyó hace dos años y se benefician unas 600 familias que se dedican a la agricultura y a la ganadería. El presupuesto que se invirtió fue de USD 2 341 459.

Juan Aguavil recuerda que la vía era de tierra, pero en invierno se convertía en lodazales. “Las camionetas no querían entrar y debíamos trasladarnos en animales. Ahora, incluso, los carros cobran menos o también utilizamos las motocicletas”.

Los tsáchilas se dedican a la agricultura y avicultura. Entre sus cultivos está la malanga, que la venden a los intermediarios para que se exporte a países europeos y a Estados Unidos.

Para el antropólogo Guillermo Robalino, la construcción de las vías pese a que mejora las condiciones productivas también hace que el entorno se modifique.

Antes,  los tsáchilas tuvieron una extensión de alrededor de 20 000 hectáreas de terreno. De a poco, los colonos los fueron arrinconando. En el momento tienen 8 000 hectáreas.  “Se deben crear políticas en las que se incluya la cosmovisión indígena. De esta forma no se despojan de sus creencias y costumbres. Para mejorar hay que entender su forma de vida”.

Aunque Juana Calazacón, gerente de la empresa turística tsáchila Tolón Pelé, asegura que la provincialización hizo que el país prestará atención en los tsáchilas.

Según ella, hasta hace cuatro años no había turismo cultural. “Solo venían a buscar a los shamanes. Ahora, el turista quiere conocer cómo vivimos y quiénes somos. Eso es bueno”.

En Tolón Pelé, los fines de semana llegan hasta 40 turistas para conocer el árbol sagrado y escuchar las anécdotas y leyendas tsáchilas.

Para Gumercindo Aguavil, gobernador tsáchila, todavía hace falta que se mejoren las condiciones de vida de los  indígenas.  “Tenemos una radio, se han construido escuelas y museos. Pero tenemos necesidades como los servicios básicos que son emergentes”.

Pero la asambleísta alterna por Alianza País, Albertina Calazacón, señala que se trabaja en recuperar la identidad con talleres y festivales. “Mientras no nos sintamos tsáchilas verdaderos no podremos luchar por nuestro pueblo".


El pueblo Tsáchila

En Santo Domingo hay 2 200 tsáchilas. Ellos viven en siete comunas.

Los tsáchilas se dedican a la agricultura, avicultura, al shamanismo y en los últimos 10 años al turismo. Hay nueve centros culturales.

Los niños se educan en 10 escuelas bilingües que hay en las comunas. Pero el ciclo diversificado deben realizarlo en colegios de la ciudad.

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