23 de June de 2010 00:00

La pesca de atún se redujo un 12,4%

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Redacción Manta

El barco pesquero Arca de Noé 6 acoderó en los muelles del puerto de Manta. Desde temprano, cinco de los 15 miembros de la tripulación desembarcaron 200 atunes, entre medianos y pequeños.El capitán, Robert Mero, no llegó satisfecho. “Fue un viaje de 25 días. Lo que capturamos no justifica la inversión de más de USD 15 000 que se hizo para salir a faenar, estamos pensando seriamente en quedarnos en puerto hasta que el clima mejore”.

Una situación similar viven los propietarios de 80 de las 130 naves de la flota atunera nacional con sede en Manta.

Carlos Vélez es dueño de un barco con capacidad para pescar 100 toneladas. Este armador pesquero cuenta que las capturas en lo que va del año son bajas. De enero hasta mayo se capturaron 44 365 toneladas frente a 50 682 que se pescaron el año pasado en ese mismo período (ver gráfico). La reducción es del 12,4%.

Una faena demanda una inversión de USD 20 000 en barcos pequeños y sobre USD 250 000 en las naves industriales. Como no hay peces, muchos prefieren quedarse en el muelle y rezar para que los pronósticos del clima empiecen a ser favorables, dice.El biólogo Jimmy Martínez asegura que una masa de agua fría apareció hace cuatro meses en el océano Pacífico. Hay temperaturas de hasta 19° C. Esas no son las condiciones en las que viven los grandes cardúmenes de atún aleta amarilla y barrilete, las especies más comerciales. Solo el atún patudo crece en aguas frías.

Los bancos de atún se han alejado, pues el agua está fría desde la superficie hasta los 200 metros de profundidad, asegura Martínez. Los túnidos buscan lugares donde haya agua cálida, es como una especie de veda natural. “Esta situación es cíclica y creo que para el 2011 habrá abundancia”.

Esas anomalías climáticas perjudican a los industriales que procesan atún. Ricardo Herrera, presidente del Grupo Visión (tiene las empacadoras Tecopesca y Biliosa), refiere que el problema es mundial. “Estamos viviendo una temporada atípica y conseguir materia prima es un problema”.

Herrera comenta que a la escasez de atún se suma la recesión en Europa, uno de los principales mercados para el sector. El euro se devaluó y los atuneros venden en dólares. Eso significa que los exportadores reciben menos dólares por cada euro. La tonelada está en USD 1 800, pero con la venta en euros los ingresos se reducen.

Gustavo Núñez, propietario de la procesadora Asiservi, cree que la situación es preocupante.

La demanda bajó en Europa. Allí se procesaban 2 000 toneladas al mes hasta marzo, ahora apenas llegan a 1 200. Por esa situación, Núñez redujo la mano de obra de 400 a 300 obreros.

“Estamos exportando un poco de atún que viene del otro lado del mundo, con eso nos alcanzará hasta julio. Después estamos pensando que los trabajadores hagan uso de sus vacaciones anuales”.

La falta de atún puede agravarse con la veda que se hará en agosto, si el agua sigue fría. No hay materia prima para guardar en los cuartos fríos y eso es un mal síntoma. Con la veda de 45 días no habrá materia prima y no será necesaria la mano de obra, expresa.

En las calles de Manta se siente la falta de dinero por la baja de las capturas. Manuel Macías, propietario de una cebichería en la parroquia Los Esteros, dice que no tiene muchos comensales. “Hace cuatro meses que los pescadores llegan de sus faenas sin dinero”.

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