10 de June de 2012 00:00

Más cámaras para controlar la Metrovía

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El último asalto reportado en un bus de la Metrovía ocurrió el jueves de la semana anterior. Dos delincuentes desvalijaron a los usuarios y al chofer de un alimentador de la ruta 14, cuando el vehículo ingresó al túnel San Eduardo, en el norte de Guayaquil.

Sucesos como este son comunes en la Metrovía. El sistema de transportación masivo del Puerto Principal, que opera desde el 2007, no ha estado exento de la delincuencia que ve en los buses urbanos un ‘atractivo’ nicho, pues el 83% de la población guayaquileña utiliza este servicio público para movilizarse.

“La salida del túnel, en el barrio San Eduardo, es uno de los puntos escogidos por los delincuentes para perderse una vez cometidos los asaltos”, comenta Raúl López, gerente de Operaciones del consorcio Metrobastión.

De las 14 rutas abastecedoras que tiene esta troncal de transporte, que opera desde el norte y el noroeste de la ciudad, al menos cinco son las que más reportan esta clase de delitos. Estas son la Mucho Lote-Guamote (ruta 13), la U-bastión (3), la Casuarina (12) en el km 8, a la altura del ‘mercado de la cañita’, y la Mucho Lote-Ecuasal (11).

“Todos los asaltos están filmados pues en cada bus existen dos cámaras. Hemos entregado los videos a la Policía, así como un mapa digitalizado con los puntos donde ocurren los robos”, acota Hólger Gordón, gerente de Metrobastión.

Entre los asaltos de este año destaca uno. El 28 de febrero, a las 06:55, el bus 2140 que circulaba por la calle sexta en Mapasingue Oeste, fue atacado a piedrazos por cinco delincuentes. A punta de patadas abrieron la puerta principal, mientras otro ingresaba por la ventana, y en dos minutos asaltaron al chofer. Nadie pudo hacer nada.

“Los ladrones sacan cuchillos y pistolas. A uno lo insultan. Una noche íbamos por la vía Perimetral -por donde hubo varios atropellados hace más de un año- y nos robaron. Se me llevaron los tres dólares que cargaba”, cuenta una usuaria.

Federico Von Buchwald, presidente de la Fundación Metrovía, comenta que además de los videos de los asaltos, a la Policía se le ha proporcionado 50 tarjetas con cupo libre “para que entren al sistema uniformados o disfrazados, en la estrategia que mejor consideren conveniente.

El directivo hace una puntualización. Dice que los asaltos ocurren en todos los buses de la ciudad, pero que se hacen públicos los de la Metrovía “porque hay los videos y se denuncian. No es que la Metrovía sea peligrosa. El problema es que muchos usuarios de otros buses prefieren no denunciar los sucesos”.

Otro de los métodos que utilizan los antisociales es el asalto en las paradas. Las dos troncales que operan suman 59 estaciones, todas con guardianía privada. El último robo de este tipo ocurrió en la parada del colegio 28 de Mayo, al norte del puerto.

El caso del pasado 10 de mayo es paradójico. Dos delincuentes intentaron sustraer las armas de los guardias. Uno de los atracadores murió con un disparo mientras forcejeaba con el celador que, además de casi perder la vida por un tiro en el rostro, ahora enfrenta una orden de prisión preventiva por cumplir con su deber.

Las cámaras que existen en las paradas han permitido captar el accionar de los sospechosos. Por ejemplo, el pasado 22 de marzo, a las 14:34, a dos personas –con pistola en mano- les tomó 33 segundos entrar, someter al guardián, despojarlo de su arma y llevarse la recaudación de la caja.

Pero también están los robos en los buses articulados.

Allí operan los carteristas, quienes aprovechan la aglomeración de las personas para sustraerles las pertenencias. Las más comunes son dinero, billeteras, carteras y celulares. Por ello, los choferes suelen recomendar a los usuarios tomar precauciones.

“Cuando subo a un articulado lo hago abrazada a mi cartera. Una vez vi que a un señor le habían cortado el bolsillo posterior, al parecer con una navaja, y le sustrajeron la billetera”, cuenta una usuaria de la troncal Río Guayas-Guasmo. En esa troncal los mayores robos a alimentadores se dan en las rutas La Playita, Domingo Comin, Floresta y Pradera.

Para tratar de frenar la acción de los asaltantes, la Metrovía incrementará el número de cámaras de video en las estaciones durante los próximos meses.

Von Buchwald anticipa que serán tipo 360 grados, para cubrir mayores ángulos. Permitirán, además, captar los vehículos que invaden el carril exclusivo, para poderlos sancionar.

También se reubicarán las pantallas que interfieren la visibilidad de las cámaras en varias paradas. En esas pantallas están ubicadas fotos de quienes han sido captados en robos o cometiendo actos morbosos, para que los usuarios los identifiquen y tomen las precauciones pertinentes.

El financiamiento para adquirir los nuevos equipos de seguridad saldrá de las multas que se imponen a las tres compañías operadoras del sistema (Metroquil, Metrobastión y Tacom).

Estas multas han generado ingresos por USD 1,2 millones, durante los cinco años de funcionamiento que tiene el servicio.

Tres ejemplos de robos

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Los casos de asaltos y robos son comunes en el sistema. El 21 de abril del 2009, tres ladrones irrumpieron con pistola en mano y robaron USD 237 de la caja y el arma del guardián en la parada de Sucre entre Quito y Machala. Siguen libres.

El 6 de septiembre del 2009, cuatro delincuentes asaltaron un bus a la salida de Bastión Popular. El sucesos se desarrolló a las 07:44 . Los antisociales robaron a 20 pasajeros que viajaban a la terminal Metrobastión. Todavía no han sido detenidos.

El 24 de abril del 2011, a las 08:15, un sujeto asaltó la estación Mapasingue. Seis días después fue captado robando la estación Prosperina, km 6,5 de la vía a Daule, hiriendo al guardia.



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