17 de September de 2012 11:11

Una llamada ayuda a vencer la depresión en Ambato

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Las deudas y el fracaso en su matrimonio empujaron a Geovanny N. a tomar una decisión drástica. Este carpintero, de 36 años, tenía su taller en la parroquia Augusto Martínez en Ambato. Sus dos hijos lo hallaron muerto la mañana del 9 de julio pasado.

Este hecho no es el único. Según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), en el 2009 Tungurahua registró 47 suicidios y en el 2010, otros 55.

En lo que va del año, la Policía Judicial de Tungurahua ha registrado un promedio de cuatro suicidios por mes. Según las investigaciones preliminares, en la mayoría de casos se trató de jóvenes de entre 17 y 30 años, por problemas familiares y deudas.

Para Ruth Cobo Caicedo, investigadora y terapeuta ambateña, estos incidentes retratan una realidad en la que deberían intervenir las autoridades con campañas gratuitas de ayuda.

“La salud mental es todavía un tabú en el país. En el extranjero las personas acuden con naturalidad y periódicamente a un psicólogo clínico sin que eso signifique que estén locas”.

Estos pacientes, dice Cobo, viven una larga etapa de crisis existencial con depresión y pérdida del instinto de conservación. “Es cuando más necesitan de sus amigos y de su familia.

La sociedad actual nos aisla, pero el ser humano pertenece a una totalidad. Solo con hablar y desahogarse, la persona puede salir de su crisis”.

En Ambato, las opciones de ayuda son pocas. Una de ellas la ofrece la Fundación Teléfono Amigo. Esta organización de servicio social sin fines de lucro empezó su trabajo en 1988 en Quito y en la capital tungurahuense.

Sus miembros son voluntarios mayores de 25 años y tienen estudios universitarios en psicología, psiquiatría, sociología y profesiones afines. Reciben capacitaciones dos veces por año y evaluaciones cada 15 días.

Una oficina pequeña, en un edificio céntrico, constituye el consultorio. Tres escritorios café, sillas metálicas, una pizarra, un computador, una impresora y un teléfono forman el mobiliario.

Rosario es una de las colaboradoras. Al escuchar el timbre, ella contesta con amabilidad: “Teléfono amigo, ¿en qué puedo ayudarle?”. Un hombre con voz agitada contesta: “Mi hija está golpeando la puerta y se quiere marchar. No puedo detenerla”, grita.

El diálogo se prolonga por varios minutos. Luego se corta abruptamente y Rosario aguarda. Al final comenta: “Lastimosamente no registramos las llamadas. Tampoco aconsejamos a los usuarios. Los escuchamos y guiamos para que ellos mismos propongan una solución a sus conflictos personales”.

Cuando la situación es grave, los voluntarios les recomiendan tratamientos personalizados o consultas gratuitas con profesionales de la fundación. Se tratan casos de psicología, orientación familiar y jurídica. No hay límite para las sesiones.

Teléfono Amigo (282 2225) cuenta desde el 2009 con el apoyo de la Corporación Nacional de Telecomunicaciones (CNT).

Se planifica extender este servicio durante las 24 horas. Hoy atiende de 09:00 a 23:00.

Nancy es otra voluntaria. Según ella, la mayoría de llamadas se refiere a casos de depresión, soledad, crisis de pareja, problemas financieros y laborales, alcoholismo y drogas.

“Llaman jóvenes, adultos y personas de la tercera edad. Hay padres que han perdido la autoridad sobre sus hijos. Todos buscan que alguien escuche sus problemas. Se desahogan y se calman”.

Para la psicóloga Diana Alulema, faltan profesionales para atender esta demanda social. “Los que hay en los colegios, hospitales públicos y en las instituciones se dedican a otras actividades. Este asunto está relegado”.


Consejos para la prevención

La terapeuta Ruth Cobo recomienda no guardarse los sentimientos de enojo o de tristeza. Expréselos con calma para que los demás sepan qué le molesta.

Procure no dejarse llevar por sus emociones momentáneas e impulsivas. Piense dos veces lo que va a decir o a hacer para que luego no se arrepienta.

También busque tiempo para hacer actividades que disfruta. Concéntrese en las cosas y circunstancias positivas en su vida.

Cuide su cuerpo y haga ejercicio con regularidad. Esto le ayudará a armonizar el ser interno con el externo, un factor primordial para hallar la paz interior tan necesaria en estos tiempos.

Acostumbre a comer alimentos sanos y nutritivos que no necesariamente son caros. Puede ser una manzana, lechuga, granos secos y menos grasas animales.

Es importante que duerma lo suficiente para que reponga fuerzas y se sienta lleno de vitalidad. Eso le ayudará a ver las cosas negativas desde otro punto de vista, incluso hallará soluciones.

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