21 de July de 2010 00:00

La limpieza del petróleo en el río Teaone quedó a medias

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Redacción Esmeraldas

Aún queda petróleo derramado en el río Teaone, de Esmeraldas, mientras los vecinos de la ribera intentan retomar sus actividades.

Ayer se cumplieron 10 días de la fuga de combustible desde una de los tanques de almacenamiento de la Refinería Esmeraldas.El pasado 10 de julio se derramaron 1 300 barriles de petróleo sobre el río, donde están asentadas 1 000 familias.

Ramón García, morador del barrio La Propicia , mostraba ayer sus pies y piernas manchados de negro por el combustible.

Él ingresó al río para pescar lisas, con atarraya, pero todo intento fue en vano, y más bien quedó marcado por el petróleo. Estos peces que llegan desde el río Esmeraldas cuando sube la marea se retiran de manera esporádica.

El sitio donde se encontraba García es la desembocadura del río Teaone. Allí la semana anterior se concentraron las tareas de limpieza del crudo, dirigidas por la empresa estatal Petroecuador, que maneja la Refinería.

Sin embargo, el personal encargado de retirar los residuos ya no se encuentra allí. El lugar fue abandonado por la decena de trabajadores que llegó para recoger el petróleo. El olor a combustible es fuerte y las familias siguen soportando la contaminación.

Sobre las riberas del río, nuevamente se observan a niños y a niñas jugando en las orillas.

“Vea cómo todavía hay petróleo en el lodo y aquí en las orillas”, decía Ramón García, un albañil de 64 años, quien tiene a la pesca como su segunda actividad económica importante.

A pocos pasos está su casa. Mostraba el techo de la vivienda como evidencia de las secuelas que dejó otro derrame de combustible, el ocurrido en 1998.

En ese entonces no solo bajó el petróleo por el río Teaone, sino también fuego. Las llamas alcanzaron a casi 20 casas, según recuerda García. A la suya se le carbonizaron las tejas de zinc. No le pasó nada a él.

Pero por este incendio, el barrio La Propicia 1 demandó a Petroecuador y luego de dos apelaciones se ganó el juicio y la petrolera estatal debió indemnizar a esta comunidad por un monto de USD 11 000 000.

Como García, los moradores esperaban obras de regeneración urbana, que fomentarán fuentes de empleo.

“Decían que iban a remodelar las casas afectadas y a cambiar el barrio, pero eso nunca ocurrió, solo quedamos afectados y seguimos siendo pobres”.

Él teme que con el reciente derrame de petróleo ocurra algo similar. Y que su vida y la de su familia solo empeore.

La semana pasada, el Ministerio del Ambiente puso una multa de USD 48 000 a Petroecuador por el derrame del 10 de julio.

Además, el Superintendente de la Refinería fue removido de su cargo, por ser uno de los responsables del derrame.

Este Diario conoció que la comisión designada la semana pasada para investigar este desastre ya elaboró el informe, donde se determina a los responsables y las causas de la nueva contaminación. Las autoridades aún no revelan todo el contenido.

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