14 de December de 2010 00:00

El legado del pueblo afrochoteño es reconocido

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Redacción Sierra Norte

El río Chota, que corre entre Imbabura y Carchi, une a 38 comunidades afroecuatorianas asentadas en sus orillas.

El sábado último, se realizó en El Juncal (Imbabura) el reconocimiento del legado histórico y cultural de los habitantes de esa zona, cuya historia se remonta a 1680 cuando los sacerdotes Jesuitas establecieron haciendas azucareras dinamizadas por esclavos traídos de África.

Eso no lo sabía Wendy Carcelén, nacida en El Juncal hace 21 años. Sin embargo, mostró interés por conocer más de la historia. “Ese es, precisamente, el objetivo de la declaratoria del Memorial Público de Conciencia”, explicó Ivette Celi, subsecretaria de Patrimonio del Ministerio de Cultura. “La idea es que no olvidemos eventos dramáticos que marcaron a nuestra sociedad, para no volver a cometerlos”. En el caso del memorial de resistencia afrochoteño se recuerda el pasado, pero también los aportes que han realizado los afroecuatorianos para el desarrollo del país.

Salomón Acosta, presidente de las Comunidades Afroecuatorianas de Imbabura y Carchi, que engloba a 25 000 personas, dijo que recordar lo que hicieron los ancestros es vital. “Los negros, que somos la diáspora africana, también ayudamos a construir el país desde las primeras luchas libertarias, aunque eso no lo recogieron los libros de Historia”.

Esa declaratoria se suma a otras tres que se han realizado este año. La primera fue en Pelileo, Tungurahua, rememorando el terremoto de 1949, que devastó la ciudad y cobró 6 000 víctimas. Pero es sobretodo un homenaje a la actual ciudad textil dinámica y comercial. “El terremoto es algo que se estaba olvidando, pues hoy se le denomina erróneamente como terremoto de Ambato”, dijo Celi.

El segundo memorial recuerda la matanza obrera del 15 de noviembre de 1922, en Guayaquil. Fue un crimen de Estado que dio origen a la novela ‘Las cruces sobre el agua’, de Joaquín Gallegos Lara. Y, el tercer memorial recuerda la ocupación militar peruana de Santa Rosa, en El Oro. Aquí se resaltaron los acuerdos de paz y la actual hermandad de los pueblos fronterizos.

En El Juncal se entregó, además al pueblo, un local bautizado como Centro Intercultural Comunitario. Ahí se realizarán reuniones y exposiciones. El fin de semana, por ejemplo, se presentó una muestra de fotografías y esculturas de barro que representan a gentes del Valle del Chota.

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