21 de April de 2010 00:00

Los lechuguines cubren 4 kilómetros del río Portoviejo

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Redacción Manta

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Las fuertes lluvias que caen desde hace dos semanas en las cabeceras de los ríos Mineral y Pata de Pájaro, que alimentan a la represa Poza Honda (zona alta del cantón Santa Ana), incrementaron la acumulación del líquido en el reservorio. 97 millones de m³, de 100 millones, que es la capacidad del embalse, están acumulados.

Por eso, los funcionarios de la Secretaría Nacional del Agua (Senagua) Manabí abrieron las compuertas del vertedero de la represa para alivianar la carga. Pero el agua arrastró a los lechuguines que yacían acumulados en un área de 200 hectáreas.

Desde que se inició la descarga, hace una semana, la planta acuática cubre un tramo de 4 km. “Va desde el sitio Emaus hasta Honorato Vásquez”, comentó Lilian Mora, del sitio Canoa Vieja.

Lo que le preocupa a Mora es que la especie empiece a descomponerse. “Por la cantidad de planta, los olores serán insoportables y el agua se ensuciará”.

El líquido, que sale desde la represa y sigue hacia el valle del río Portoviejo, es tomado por cuatro plantas potabilizadoras.

En las estaciones de Cuatro Esquinas, Guarumo, El Ceibal y Casa Lagarto se potabiliza el líquido, que es distribuido para el consumo humando en los cantones Portoviejo, Santa Ana, Rocafuerte, Crucita, Charapotó, Manta, Jaramijó, Montecristi, 24 de Mayo, Olmedo y Jipijapa.

A Joselo Zambrano, agricultor de la zona de Sosote en Rocafuerte, le inquieta que la descarga del agua de la represa llegue a las áreas de cultivo y dañé los sembríos.

Javier Valencia, director de la Senagua-Manabí, dijo que la evacuación de los lechuguines estaba planificada hace cinco meses.

“Teníamos en la repesa 200 hectáreas del espejo de agua pobladas por lechuguines. Con la descarga se eliminó el 50% de las plantas acuática de la represa”.

El técnicos también dijo que, en el momento, se retira las especies que están en el pie del embalse. En esos trabajos, la Senagua-Manabí, invierte USD 80 000.

En los recintos ubicados en la zona baja del valle del río Portoviejo hay preocupación. “Hace ocho meses, los lechuguines nos causaron serios problemas a los agricultores. Ojalá los expertos no vuelvan a repetir la historia”, dijo Carlos Alcívar, de Mejía.

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