26 de March de 2014 00:04

El lago San Pablo se pierde detrás de casas que se construyen sin control

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Las construcciones que bordean el lago San Pablo, en Otavalo, crecen sin control. El problema es mayor en las comunas de Huaycopungo, Tocagón y Cachiviro, parroquia San Rafael.

Desde la vía Panamericana se observa cómo una barrera de edificios de más de cuatro pisos oculta el complejo lacustre, que es la puerta de entrada a Imbabura, desde el sur.

Según el Plan de Ordenamiento Territorial de Otavalo, en San Rafael hay edificaciones que generan problemas de imagen urbana y de integración al entorno natural.

De eso está consciente Luis Andrango, vecino de esta parroquia, cuya casa tiene tres plantas. Él y la mayoría de moradores del perímetro del lago dicen desconocer que hay una normativa municipal que fija como máximo dos pisos.

Para el alcalde Mario Conejo, que lleva 14 años en el cargo, no es un problema nuevo. Explica que las casas tradicionales, de un piso con techo de teja, fueron reemplazadas por edificios de hormigón, a partir de los últimos 25 años. "Ese período coincide con el auge de los artesanos y músicos indígenas que viajaban al exterior y enviaban dinero. Ese fenómeno transformó la arquitectura de Otavalo".

Pero ahora las construcciones altas se han vuelto un problema social y económico, que es difícil controlar, asegura.

Mientras en Huaycopungo, Tocagón y Cachiviro se resaltan estructuras altas, muchas de ellas a medio terminar, en el resto de parroquias rurales prevalecen casas tradicionales. Esto se evidencia en las comunas de Araque y La Compañía, en el sur del lago San Pablo.

Segundo Terán, técnico de la Casa de Turismo del Cabildo, opina que ese crecimiento de la construcción es más notorio en las parcialidades de emigrantes, que volvieron con dinero. Mientras que las otras reflejan la vocación agrícola y turística de sus habitantes.

"En San Pablo del Lago, a pesar de ser la parroquia con mayor densidad edificada, se conservan la altura de 1 y 2 pisos, con arquitectura vernácula". Esa información se desprende del Plan de Ordenamiento.

Para Terán, uno de los sectores más afectados por el crecimiento de los inmuebles que tapan el lago es el turístico.

Comenta que han tratado de dialogar con los comuneros, pero sin resultados. "Hace algunos años, incluso fueron retenidos varios funcionarios municipales que levantaban información catastral".

Además, el Municipio tiene tres inspectores para vigilar el crecimiento de las construcciones en el cantón. Es por ello que Conejo es partidario de transferir esa competencia a las Juntas Parroquiales.

Recuerda que a raíz de la declaratoria de Ecuador como estado plurinacional aumentó el poder de las autoridades de las comunidades indígenas. Eso generó un conflicto que dificulta aún más el control.

Otro tema que preocupa en San Rafael, según el Plan, es el alto nivel freático del piso. En noviembre último, el arquitecto Patricio Galarza mostraba su inquietud ante la falta de un estudio de suelo en el perímetro de San Pablo.

"Se supone que la tierra en torno al lago debe ser de sedimentos. Es por eso que es necesario un estudio para ver si esta zona es apropiada para construir edificios altos".

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