La justicia indígena también se aplica en la ciudad de Otavalo

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Redacción Sierra Norte

Un rótulo colocado en el cuello con la palabra “shuawa” (ladrona, en kichwa), un baño de purificación con agua fría y ortiga, dos azotes con un látigo y la prohibición de ingresar por seis meses a la ciudad de Otavalo, Imbabura, en el norte de Ecuador. Esa fue la sentencia que le impuso ayer, 18 de enero del 2014, el Cabildo Kichwa de esa urbe a una ciudadana acusada de robo.

Se trata de María O. que fue detenida en la Plaza de Ponchos, uno de los sitios turísticos más importantes de Otavalo. Una de los 3 000 comerciantes de este lugar alertó a los vecinos que la mujer, en compañía de dos personas, habría tomado su bolso con USD 700. Los comerciantes indígenas lograron detener a la mujer, mientras que sus acompañantes fugaron.

Posteriormente fueron entregados a la Policía. El Cabildo Kichwa realizó una asamblea y fijó el castigo, luego de que la implicada reconoció haber cometido el ilícito y entregó el dinero.

De esta manera la organización indígena, que se formó el 8 de octubre del 2012 y que tiene el reconocimiento del Consejo de Desarrollo de las Nacionalidades y Pueblos del Ecuador (Codenpe), castigó a la supuesta ladrona.

Según Raúl Amaguaña, presidente del Cabildo, es la cuarta vez que se sanciona a un infractor de la ley por pedido de los habitantes de Otavalo, desde la formación de esta entidad.

“La aplicación de la denominada justicia indígena está amparada por la Constitución, para las jurisdicciones con alta presencia de población indígena”, argumenta Amaguaña. Otavalo tiene 110 461 habitantes. De ellos 65 925 viven en la zona urbana y el 60% son indígenas, según datos del Municipio local.

 

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