6 de March de 2014 00:03

La humedad debilitó los taludes y cerró la vía Alóag

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La fuerza del invierno ocasionó graves deslizamientos en vías que conectan a la Sierra con la Costa y la Amazonía. Por ejemplo, una pared montañosa y rocosa de la vía Alóag-Santo Domingo cayó la madrugada de ayer, en el km 22.

Miguel Martínez y su esposa Martha Oña veían con dolor su camión destruido. Transportaban banano de rechazo de El Empalme a Quito. Se salvaron, pese a que las piedras que cayeron en este tramo de dos carriles eran del tamaño de una casa, según Fabián Uzcátegui, de la Prefectura de Pichincha. 30 obreros con maquinaria de la empresa Hidalgo-Hidalgo, la concesionaria de la vía, trabajaron durante 11 horas.

El constructor de carreteras, Roberto Bravo, señaló que pese al mantenimiento, los derrumbes son inevitables, porque la montaña es arcillosa desde Tandapi hasta Santo Domingo y pedregosa en el sector de la Sierra. Estos suelos no son compatibles con el agua, ya que debilita la pared montañosa. “También  influye el clima húmedo, con llovizna y neblina. Esto ocasiona que la tierra carezca de firmeza”. El peso y las vibraciones de los vehículos afectan a la vía.

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¿Se pueden prevenir? Los técnicos de la Prefectura y la constructora Hidalgo e Hidalgo coinciden en que no hay forma de saber cómo reaccionará la naturaleza. Sin embargo, se puede mitigar los efectos y la ampliación de la arteria de dos a cuatro carriles responde a esta lógica.

También se suman otras obras, como los muros de contención levantados en los puntos críticos y cunetas para que no se empoce el agua que baja de la montaña y la de la lluvia. Por eso, los derrumbes se han reducido. Entre enero y marzo de 2012 hubo 200 derrumbes en la época invernal. El año pasado fueron 60 en el mismo período. Este año son 25.

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La madrugada de ayer, los conductores de 3 000 vehículos pernoctaron entre el km 22 y el 55. La congestión en esta vía se agravó por los siete deslaves que bloquearon el lunes y el martes la vía Calacalí-Los Bancos, entre los kilómetros 67 y 75.  El tránsito, que normalmente se distribuye entre ambas, se concentró en la Alóag.

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“Esta vía (Calacalí) es una base de montaña y por eso se presentan deslizamientos en invierno. La acumulación de humedad produce el fenómeno en las zonas más altas. Esto no se da en zonas bajas como Los Bancos-La Independencia o Los Bancos-10 de Agosto-Santo Domingo”, explicó Mario Maldonado, del Ministerio en Santo Domingo. También dijo que este ha sido el incidente más grave en el último año.

Eduardo Leiva, de la Junta Parroquial de Pacto, contó que la respuesta tras los derrumbes fue eficiente. Pero afirmó que desde que la administración de la vía pasó de la Prefectura de Pichincha al Ministerio hace falta un equipo de mantenimiento permanente. “Antes teníamos maquinaria presta a responder de manera inmediata, pero ahora toca esperar”.

En otras provincias

También hubo problemas en El Guanguito, en la vía Latacunga-La Maná, en Cotopaxi. El rompimiento de la roca sería la causa del deslizamiento del lunes último. La arteria vial estuvo cerrada por 24 horas.

Según Fabricio Sánchez, de Becerra Cuesta -la concesionaria-, el material cayó en el km 108. Se dinamitaron ciertas zonas, para ampliar la vía. “Es posible que esta sea una de las causas de las fracturas”.

Según los técnicos del Ministerio de Cotopaxi, este es el segundo deslizamiento de gran magnitud. El primero fue el 8 de enero en El Guango, y afectó a un bus. Una persona murió. La vía de 137 kilómetros comunica a Cotopaxi y Los Ríos.

En el Austro el invierno tampoco da tregua. Ayer volvió a llover en Azuay, lo cual provocó nuevos deslizamientos en la red vial principal y secundaria de la provincia y su conexión con Morona Santiago.

Hasta las 16:00, dos de las tres vías intercantonales de Girón (Azuay) seguían parcialmente bloqueadas por tierra, rocas y agua: Girón-San Fernando y Girón-El Chorro. Estas son zonas de producción ganadera y de atractivos turísticos como El Chorro y la laguna de Buza.

La vía Cuenca-Girón-Pasaje, que conduce a la provincia de El Oro, se abrió tras 18 horas. Esta ruta soporta el mayor tránsito entre las dos provincias, por intercambio comercial.

El mal tiempo complica las tareas de limpieza en el sector de Ingamullo, en la carretera Gualaceo-Limón Indanza, entre Azuay y Morona Santiago. Según Galo Sánchez, de la Secretaría de Gestión de Riesgos, las constantes lluvias que soporta la región afectan a zonas vulnerables a los deslizamientos por acumulación de agua.

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