13 de July de 2010 00:00

El derrame afecta a 1 000 familias

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Redacción Esmeraldas

‘Ya no queda nada de lo que era el río, solo petróleo”, dice el vecino Alipio Cheme al observar al río Teaone desde una de sus orillas, donde hay petróleo esparcido por todos lados.

Cheme, de 30 años y habitante del barrio La Propicia 1 en la ciudad de Esmeraldas, cuenta que hace 10 años vivía de la pesca y se bañaba en el caudal junto con sus amigos. “Ya no hay tilapia, sábalo, lisa ni el bagre que llevábamos a nuestros hogares”, cuenta el joven, quien trabaja como obrero de la construcción.El más reciente derrame de petróleo ocurrió el sábado anterior. 1 300 barriles de fuel oil se escaparon de dos tanques de abastecimiento de la Refinería de Esmeraldas y fueron a parar al río Teaone. Ayer, el combustible bajó hacia el río Esmeraldas.

El fuel oil también pasó por las riberas de río, donde está asentados otros barrios, como La Propicia 2 y 4, La Tolita 1, Tulipanes y La Concordia. En esos sitios viven cerca de 1 000 familias.

La mayor cantidad de petróleo se acumuló en la desembocadura del río, frente a La Propicia 1, en un tramo de 546 metros.

Allí se concentran las labores de limpieza. Técnicos de Petroecuador y la comunidad retiran el petróleo que se mezcló con la tierra, hierbas, plantas y el lodo. Se colocaron cuatro barreras para detener el flujo de la sustancia espesa y aceitosa, la cual es retirada en bolsas de plástico. Jóvenes voluntarios del lugar prestaron sus canoas para la tarea.

Ayer, el tercer día desde que ocurrió el derrame, el panorama era desolador. El caudal del río se ha reducido a una mínima cantidad, sus aguas se han tornado de color negro y en las orillas cientos de plantas han muerto.

Desde la entrada de su vivienda, con techo de zinc y plástico, Luis Chichande dice indignado: “El río está muerto y con él está muriendo también nuestra fuente de vida”.

Este agricultor, de 68 años, se dedica a la siembra de árboles frutales y de productos de ciclo corto, en un terreno a orillas del cauce. Su cosecha de mango, plátanos y guanábana no será igual este año. “Pocas frutas sirven para vender o consumir en casa. Estoy seguro que es porque el agua, el suelo y el aire están contaminados con el petróleo”.

Dice que el petróleo solo ha dejado perjuicios a su tierra. Está latente el recuerdo del incendio del 27 de febrero de 1997, causado por un derrame de gasolina en el río Teaone. La explosión dejó 9 muertos, 104 damnificados y 15 heridos de gravedad.

Los vecinos de los barrios La Propicia 1 y 4 han tomado precauciones. “Se nos advirtió que evitemos prender fuego y en tres días no hemos cocinado porque puede ocurrir un incendio”.

Por eso, las familias compran la comida preparada o van a comer donde sus familiares, en otros barrios. Hacen lo mismo para abastecerse de agua, porque llevan cuatro días sin agua potable, debido a la rehabilitación de una tubería. Llevan en camionetas los envases con agua que llenan en el Cuerpo de Bomberos.

Los funcionarios del Ministerio del Ambiente, del Municipio y de la Defensoría del Pueblo constataron los efectos del derrame. Omar Quintero, defensor del Pueblo en Esmeraldas, dijo que no es la primera vez que ocurre, pero jamás se ha sancionado a Petroecuador por ser estatal. Esta debe indemnizar a los moradores por quitarles su sustento de vida.

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