7 de January de 2014 18:04

Decenas de pasajeros acampan en el J.J. de Olmedo de Guayaquil

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Como una gran zona de acampar. Así lució al mediodía de este martes 7 de enero el área preembarque internacional del aeropuerto José Joaquín de Olmedo, de Guayaquil.

Una larga fila de pasajeros comenzaba en los counters de salidas internacionales, surcaba toda la sala y terminaba más allá del área de salidas nacionales. A Heidi Longo le sorprendió que la terminal aérea estuviera tan repleta. “Están desesperados. Quieren embarcarse pronto. Desde ayer (lunes) comenzó el alboroto”, contó la joven vendedora de boletos de lotería en una isla junto a las ventanillas para vuelos nacionales.

La ola de frío polar que afecta a Estados Unidos causó que al menos cinco vuelos tengan que ser reprogramados en el aeropuerto de Guayaquil. Maribel Delgado viajó desde Portoviejo (Manabí) para acompañar a su sobrina, quien debió llegar a Nueva York hace seis días. “A parte de la tormenta de nieve dijeron que había problemas con un avión, que se averió y que debían conseguir un repuesto. Hay mucha desorganización”, se quejó.

Para soportar la tediosa y extensa fila, algunos pasajeros prefirieron descansar sobre sus maletas, en el piso. Algunos se turnaban y otros permanecían atentos a las pantallas de información. Cerca de las 14:00, un vuelo de la compañía Lan a Nueva York, programado para las 13:55, aparecía como ‘demorado’.

Gustavo Martínez tenía un boleto para el lunes 6 de enero a las 14:15. Pero fue aplazado para este martes. El guayaquileño vive hace nueve años en Long Island, una isla del estado de Nueva York. “Dicen que la temperatura está bajo 50 grados. Nunca se había visto algo así en los últimos 30 años”.

Por eso, y con la esperanza de viajar, gran parte de los pasajeros usaba botas. Otros no se despegaban de sus chaquetas de cuero y lana. Y algunos monitoreaban el clima a través de sus teléfonos celulares.

José Vargas se enteró por las noticias, aunque él no viajaría. Este vendedor de periódicos nunca había visto tantos pasajeros acumulados en el José Joaquín de Olmedo. “Es la primera vez. Algunos hasta querían quedarse a dormir aquí para alcanzar los primeros cupos, como hacen en los grandes aeropuertos de otros países”.  

La lojana Paulina Jiménez y su esposo, el dominicano José Antonio Recio, también tenía pasajes de TAME Internacional para el 2 de enero. Llegaron a Ecuador para festejar la Navidad y aún no pueden volver a casa.

“Nos dijeron que hubo una falla en el avión, que debían traer una pieza de Europa y que por eso no salíamos”, dijo Jiménez. Tentativamente, su avión saldría a las 21:00. Para pasar el tiempo, Jiménez llevó a la mano ‘Los patitos feos’, un libro del francés Boris Cyrulnik.

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