10 de April de 2014 00:02

El cementerio de Esmeraldas está colapsado

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La maleza le quitó visibilidad a la cruz de una de las primeras tumbas del cementerio municipal de Esmeraldas. En la lápida apenas se puede leer el año de la sepultura: 1942.

En ese entonces, la ciudad inauguró su camposanto público, de cinco hectáreas. En la actualidad ya no queda espacio para una tumba más. Este problema comenzó en el 2012.

Quienes desean darle cristiana sepultura a sus familiares deben usar las lomas circundantes, en la zona centro y sur. Es la única opción que queda en el camposanto, dice el guardia Marcos Vaca.

Eso hizo Daniela Borja, en 1998, cuando su padre Domingo falleció. Ella asegura que no tenían dinero para sepultarlo. En el cementerio le dieron espacio, pero en una loma de la zona sur. No le cobraron.

Diego Ayoví, administrador del cementerio, afirma que en los casos de personas de escasos recursos no se cobran contribuciones económicas.

En 1998 se presentaron los primeros inconvenientes, por causa de las inundaciones del fenómeno de El Niño. Según Ayoví, en ese entonces se perdieron los registros de las personas sepultadas.

El cementerio fue construido en forma vertical, en sentido oeste-este, pero de a poco creció hacia los costados por las lomas. En el sur colinda con las lomas y el norte con el patio de las viviendas aledañas, donde habitan unas 2 000 familias.

Hace 2 años, el Municipio incluyó al cementerio en el Plan de Ordenamiento Territorial como una necesidad prioritaria, según el director de Planificación Daniel López.

La propuesta consistía en construir uno nuevo en la parroquia Tachina, en el norte de la provincia. Tendría una sala de velaciones, necrópolis y un área de cremación.

Al final, el proyecto no fue ejecutado, por falta de financiamiento, debido a que el presupuesto del Municipio es de apenas USD 14 millones anuales, señala López. Según López, en el cementerio hay 72 000 tumbas.

En los registros se detalla que hasta 1980 el cementerio era provincial, porque los pobladores de los cantones Rioverde, Eloy Alfaro, San Lorenzo, Atacames, Muisne y Quinindé también hacían uso del camposanto hasta que se construyeron en esos cantones.

Este momento, por la falta de espacio solo se permite el entierro de 15 personas al mes. Hace cuatro años ingresaban de 30 a 35 cadáveres.

Ante la necesidad, la empresa privada hizo sus inversiones. Hace 4 años se edificaron los camposantos Solange y Jardines de la Paz.

El primero se construyó al lado del actual cementerio y el otro en el sur de la ciudad. Ocupa más de media hectárea cada uno. Los precios por cada espacio varían entre los USD 950, 750 y 650.

Sin embargo, la familia de Esthela Chere no tenía dinero para asumir ese costo. Ante esa situación, el cadáver de la mujer fue sepultado en la única loma en la que hay espacio en el cementerio municipal. En los últimos dos años este lugar ha sido copado con las bóvedas.

Para el médico legista de la Fiscalía, Simón Macías, la saturación del cementerio podría superarse con la construcción de nichos. Pero ello depende de la inversión en cremaciones y obras civiles. "Un cadáver pasado los cinco años se convierte en osamenta. Entonces en un ataúd ocupa más espacio. Sería conveniente hacer una exhumación y llevarlo a un sitio más pequeño".

Ayoví, en cambio, señala que otra de las soluciones sería repotenciar las lomas para construir cuerpos de bóvedas seguros y con escalinatas.

Este tema no fue tomado en cuenta en campaña electoral de febrero, dice la presidenta de la Federación de Barrios, Ketty Valencia. "Esto es un clamor de la ciudadanía. Hace falta una decisión política para concretar este viejo anhelo".

El alcalde electo, Lenin Lara, comenta que el tema está dentro de sus prioridades. Plantea una reestructuración y rediseño por etapas. Y también, construir uno para los habitantes de los barrios del sur.

No olvide

Para llegar al cementerio debe ingresar por las calles Juan Montalvo o Espejo. Luego tome la avenida Eloy Alfaro.

El primer trámite para sepultar a un familiar es inscribirlo en la garita del cementerio. Debe llevar la partida de defunción.

En el camposanto hay una capilla. Allí las personas pueden realizar misas gratuitas en memoria de amigos o familiares.

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