30 de December de 2010 00:00

Atuntaqui empezó el festejo de los Inocentes con un desfile

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Redacción Sierra Norte

Usando un bastón y una máscara antigás, un personaje con una careta que representa al presidente Rafael Correa abrió la comparsa de las fiestas de Inocentes y Fin de Año en Atuntaqui (Imbabura).

Se trata de una de la celebración más importantes del país, que el 2007 fue declarada Patrimonio Cultural del Ecuador.

En el desfile participaron también 50 payasos quienes, vestidos con uniformes militar y policial, simulaban un enfrentamiento. El grupo estaba encabezado por un arlequín, representado por Pablo Ayala, que se detenía en cada esquina para leer el testamento del año viejo.

Redactado en rima, el documento se inspiró en la insurrección policial. Los gendarmes han tomado las armas / dicen que les quitaron sus prebendas y que ya no tienen con qué pagar en las tiendas / el Presidente al ver que es un negocio sucio considera que detrás está Lucio...

De esta manera, con el desfile que recorrió 15 cuadras, la tarde del martes último, se iniciaron cuatro días de celebración. Miles de vecinos y turistas ocuparon las aceras para mirar el espectáculo. “Está muy buena la verbena. Es la primera vez que vengo acá”, comentaba entre risas Jairo Muñoz, un turista colombiano.

La organización de esta fiesta popular, que se reedita en diciembre de cada año, está a cargo de la Corporación 31 de Diciembre, una organización ciudadana. “Trabajamos todo el año. Organizamos comisiones. El objetivo es ofrecer a la comunidad una celebración de calidad”, explica.

También comenta que la tradición se inició hace 80 años y la mayoría de socios de la corporación ha tomado la posta de sus padres y abuelos. Uno de ellos es Alejandro Reyes, de 69 años.

Él se vinculó a la colorida celebración cuando tenía 24 años. Desde ahí ha participado en la organización de las comparsas y la confección de los monigotes del año viejo. “Mi padre, que se llamaba igual que yo, participaba en la fiesta. Ahora además actúa mi nieto, Heinton Meneses, que tiene 17 años”.

Reyes recuerda que cuando era niño, por 1957, varios hombres disfrazados bajaban desde la antigua Fábrica de Textiles Imbabura montados sobre un burro. Ellos se detenían a leer el testamento en cada esquina alumbrados por una vela, pues aún no había servicio de energía eléctrica, dice. Al parecer ese fue el germen de la festividad que ahora congrega a miles de personas.

Para la noche de ayer estaba previsto el número denominado La visita a papá. Se trata de una representación teatral en la que se simulará una sala de operaciones del Hospital de la Policía. “Ahí médicos y enfermeras lucharán contra las almas que quieren llevarse al año viejo. Durante esa escena yo actúo como anestesista”, comenta Reyes.

Pero mañana es el día más esperado. A partir de las 16:00 iniciará el gran desfile de comparsas. Actuarán 15 clubes. Un jurado calificará la mejor vestimenta, tema y puesta en escena.

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