25 de May de 2010 00:00

Ambato cosecha las nueces dulces

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Redacción Sierra Centro

En las calles del centro de Ambato, la nuez grande y dulce se vende en canastas de mimbre. Se cosecha en marzo, abril y mayo en los huertos de esta ciudad.

Decenas de vendedores la ofrecen cerca de restaurantes, bancos y en los mercados.

fakeFCKRemoveLas 30 nueces se comercializan en USD 4. En una de las veredas de la avenida Cevallos está sentada María (no da su apellido). Es vendedora de pera, manzana, durazno y nuez.

Su cabello es plateado y su rostro, arrugado. Sus manos alargadas y suaves. Usa un chal para cargar una cesta llena de nueces en su espalda. Invirtió USD 160 para comprar 1 600 nueces en el Mercado Mayorista.

“Compré la fruta en abril y poco a poco la vendo”. Para María, la comercialización de la nuez es rentable. El año pasado obtuvo USD 320 de ganancia. Asegura que la nuez es un producto que no necesita refrigeración. “Puede estar en el sol y no se marchita o seca. Es buenísimo”.

La nuez se produce en la capital de Tungurahua desde hace más de 40 años. Los cultivos se encuentran en los sectores Huachi, Samanga, Constantino Fernández, Atahualpa, Terremoto, entre otros.

José Parra, técnico del Ministerio de Agricultura, indica que no existen datos de cuántas personas se dedican a sembrar nuez ni las hectáreas y producción anual. “En cada casa hay al menos hay un árbol de nuez. A la gente le gusta sembrar el árbol porque la fruta es deliciosa”.

El árbol de nuez tiene flores en forma de espiral. El tronco es verde y delgado. Crece entre los 2 300 y 2 700 metros de altitud y en un clima temperado.

Los cultivos de nuez de Rosalinda Valencia en la parroquia Huachi Grande, en el sur de Ambato, fueron uno de los primeros que se sembraron en la ciudad. Los 130 árboles que hay en la finca de una hectárea tienen más de 40 años.

En marzo pasado recolectó 13 500 frutos de 10 árboles. 100 nueces grandes se vendieron a los comerciantes del mercado Mayorista en USD 10.

Alfonso Altamirano se ha dedicado 30 años al cultivo de la nuez. Él tiene cinco hectáreas en la parroquia Constantino Fernández, en el norte.

Muestra orgulloso sus árboles y dice que la nuez significa mucho en su vida. Con este fruto, su esposa prepara pasteles, pan y él hace un licor que sabe a miel de abeja. Lo guarda en botellas grandes y de vidrio grueso. Altamirano acostumbra brindar el licor nuez cuando llegan sus compadres o cuando alguien visita su casa construida hace un siglo. “Aún recuerdo cuando compré mi primera planta de nuez. Pagué 50 000 sucres, que hace 25 años era un fortuna”.

Dice que continuará con la cosecha anual de las nueces. Tiene más de 70 años y con botas de caucho y azadón cuida sus árboles todos los días. “Me encanta el olor del pastel de nuez, no podría vivir sin él”.

La nuez es uno de los productos importantes en la pastelería. La época de cosecha es esperada con ansias por los panaderos. Karina Jaramillo, dueña de una pastelería en el barrio Ficoa, dice que el producto es dulce. “Con eso hacemos turrones de miel. El sabor del postre es espectacular”. En el restaurante Delicias al Paso de Fausto Sánchez, ubicado en el centro de la ciudad, la nuez cortada adorna el pastel que tiene una gruesa capa de chocolate.

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