5 de December de 2010 00:00

La alerta roja de ayer  en el Tungurahua obligó a las poblaciones aledañas a evacuar

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Red. Sierra Centro y Ecuador

Las explosiones y los bramidos del volcán Tungurahua se escuchaban ayer desde Ambato, Píllaro, Patate, Pelileo y Baños. Los cañonazos hacían vibrar los vidrios de las ventanas y la tierra temblaba en las poblaciones de Cotaló y Huambaló.

A las 08:30, el nuevo proceso eruptivo, que empezó el pasado 22 de octubre, se intensificó y motivó a las autoridades a declarar en alerta roja a las zonas de Cusúa, Chacauco, Pondoa, Juive Grande, Juive Chico, Bilbao y barrio Ilusiones, en los cantones Baños y Pelileo (Tungurahua) y Penipe (Chimborazo).

A las 09:00, 12 personas fueron evacuadas por los bomberos desde Cusúa y Bilbao hacia el albergue situado en el reasentamiento de La Paz, en Pelileo. El descenso de flujos piroclásticos, que rodaban por los flancos occidentales de coloso, obligó a la Policía y al Ejército a restringir el tráfico vehicular por las vías Pelileo-Baños y Pelileo-Huambaló-Cotaló.

El Comité de Operaciones de Emergencia (COE) de Pelileo se reunió a las 14:00 para analizar los acontecimientos. El jefe político de Pelileo, Juan Martínez Sánchez, informó que a pesar de que los organismos del COE recorrieron las zonas críticas solicitando a la gente que abandonara sus viviendas, algunas personas decidieron quedarse “por su cuenta y riesgo en Bilbao y Cusúa”.

En el centro de Cotaló, desde que se activó la alarma a las 10:00, los habitantes se mantienen en alerta. Este pueblo, que vive exclusivamente de los cultivos de maíz, de la cría de aves y la venta de huevos, se encuentra cubierto por una fina capa de ceniza.

“La ceniza se ha mezclado con el agua de las lluvias y se ha adherido a los cultivos”, indicó Nelson Villacrés, representante del Magap de Tungurahua.

En Baños de Agua Santa, el turismo disminuyó considerablemente hasta las 15:00. 300 militares fueron a las zonas de riesgo para dar seguridad y evitar el ingreso de curiosos y turistas.

A los miradores de Patate, Pelileo, Baños y Huambaló llegaron decenas de curiosos que fotografiaban y filmaban el volcán.

En las parroquias Cotaló y Huambaló viven 1 462 familias (7 310 personas).

Mientras el coloso seguía arrojando flujos piroclásticos que, hasta el mediodía, llegaban casi a las faldas del volcán, varias personas en Cotaló, Pillate y San Juan trabajaban en el campo. Alicia Chávez, moradora de San Juan, reseñó que desde temprano los bramidos fueron más fuertes. “El volcán se puso bravo. Espero que no ocurra nada con los vecinos que habitan más cerca”.

A las 15:35, el COE de Pelileo se declaró en sesión permanente. Decidió bajar la alerta a amarilla y empezar a evacuar el ganado de las zonas afectadas hacia el estadio de Cotaló, la hacienda Guadalupe, La Cocha y la hacienda Quinchibana.

En Quito, Pablo Palacios, jefe de turno del área de Sismología del Instituto Geofísico, comentó que un mayor incremento de la actividad del volcán es incierto.

Al cierre de esta edición, en el Instituto Geofísico se informó que el viento soplaba hacia el sureste y que la ceniza había llegado hasta Morona Santiago.

Además, en el aeropuerto José Joaquín de Olmedo de Guayaquil no se recibió hasta las 14:00 ninguna alerta de las autoridades aeronáuticas respecto de la llegada de ceniza proveniente de la erupción del volcán Tungurahua.

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