6 de May de 2010 00:00

5 albergues se abrieron en Esmeraldas

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Redacción Esmeraldas

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Los soldados del Batallón de Infantería de la Armada ayudaron a evacuar a los damnificados por el deslizamiento en el cerro El Gatazo.La ropa, los muebles y los electrodomésticos fueron trasladados en camiones a los albergues que se abrieron en el Centro Educativo Fray Vicente Solano, en las escuelas 20 de Noviembre y Jorge Campaín, en el colegio Ramón Bedoya y en la iglesia de los Mormones, en la capital provincial.

En este último lugar, Ermelinda Chila y sus cinco hijos desayunaron ayer. Seis panes y colada de plátano fue lo único que compraron. “Solo tenía USD 5 y no pude comprar más. Estamos esperando las raciones alimenticias que nos ofrecieron”.

Según Chila, no volverá a su casa, ubicada en el barrio La Guacharaca. “Se dañó con el lodo y una pared está a punto de caer”. En la iglesia de los mormones hay 19 familias albergadas.

Los representantes del Ministerio de Desarrollo Urbano y Vivienda ofrecieron reubicarlas en las 120 casas, que se construyen en la vía a Atacames.

Otras familias que habitan en la zona baja del cerro El Gatazo y que no fueron afectadas por el alud también abandonan sus casas, de manera voluntaria. Persiste el temor por otro derrumbe.

“Estamos en riesgo permanentemente, por eso salimos antes de que ocurra una desgracia”, dijo María Gámez, quien está en el centro Fray Vicente Solano. Allí acomodó sus muebles de sala y dos camas.

El lodo que se acumuló en las casas y calles afectadas por el deslizamiento del pasado lunes aún no es desalojado completamente. Obreros y maquinaria del Municipio colaboran en la tarea.

Los vecinos de los barrios La Guacharaca, 20 de Noviembre y Diviso Alto están desesperados y molestos. Se quejaron por la falta de obras de prevención. Hace cinco años, la entonces Defensa Civil advirtió sobre el peligro.

“Aquí no estaremos por mucho tiempo, me pregunto si cuando pasen las lluvias nos mandarán a convivir nuevamente con el peligro. No sabemos qué pasará con la reubicación prometida”, señaló María Gámez.

Hay un proyecto para intervenir el cerro. Técnicos del Municipio de Esmeraldas presentaron la propuesta a la Secretaría de Gestión de Riesgos. Para su aplicación se necesitan USD 2,6 millones. No fue aprobado.

En Atacames, Rioverde y Quinindé también hay graves afectaciones por el invierno. En la parroquia rural Unión de Atacames hay haciendas y camaroneras que quedaron bajo el agua, por el desbordamiento del río del mismo nombre. Los daños, hasta ayer, no estaban cuantificados.

Mientras que en la parroquia Chontaduro, del cantón Rioverde, un tramo de la vía principal se destruyó. Allí, 40 comunidades quedaron aisladas.

En Quinindé, en cambio, el Comité de Operaciones de Emergencia (COE) no puede actuar.

“Son tan graves las afectaciones en este cantón, que han superado nuestra capacidad de reacción”, aseguró Dolores Villegas, responsable de la Sala Situacional de Quinindé. Eso, ante los daños en barrios y comunidades rurales.

En esta jurisdicción existen 83 vías destruidas y 174 de las 437 comunidades del cantón están afectadas, principalmente, por la pérdida de cultivos.

Además, 27 barrios sufren por inundaciones y deslizamientos continuos de tierra.

Según Villegas, la situación es crítica y el COE requiere recursos para atender a los damnificados. Las autoridades provinciales pidieron USD 50 millones para las obras urgentes. 

El derrumbe en la vía se limpia

La vía Santo Domingo-Esmeraldas sigue cerrada. Hasta ayer, se retiró el 25% de los 25 000 m³ de tierra y rocas del derrumbe registrado en la madrugada del lunes pasado, en el kilómetro 78.

Una parte del cerro se desprendió y cubrió la calzada. El cantón Quinindé sigue incomunicado con la capital esmeraldeña.

Los técnicos de la empresa Herdoíza Crespo, a cargo de los trabajos, esperan que el sábado se reabra el paso. “Para el viernes tenemos previsto despejar la tierra que cayó en el asfalto. El material que quedó en la loma y que está removido también hay que retirarlo, para evitar otro derrumbe”, dijo Joffre Chiguano.

Inicialmente, se habilitará un solo carril. Los vehículos circularán por turnos durante el día.

Además, varios tramos de la carretera Quinindé-Esmeraldas tienen suelos inestables, que son propensos a los hundimientos.

Las cooperativas de transporte interprovincial circulan por las vías alternas Esmeraldas-San Lorenzo Ibarra y Muisne-Pedernales. En la primera, a la altura de la parroquia Lita, se registran deslizamientos de baja magnitud.

En la segunda, la calzada está deteriorada, pero no hay interrupciones. Hay un tramo peligroso, en Pueblo Nuevo.

Ayer, los viajeros seguían haciendo transbordos en el sitio Tahigüe. Tienen que caminar, en promedio, 40 minutos para coger otro carro. Lo hacen entre el lodo y los troncos de árboles caídos. El trayecto es peligroso.

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