5 de May de 2010 00:00

Un acceso a Esmeraldas está cerrado

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Redacción Esmeraldas

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Desde ayer no se puede ingresar a Esmeraldas por la carretera Santo Domingo-Quinindé. Un derrumbe bloqueó el tránsito vehicular, a la altura del kilómetro 78, en el recinto Tahigue.

Ismael Angulo observó cómo se desprendió la tierra de la montaña, a las 01:00 de ayer. “Me levanté porque escuché un estruendo y al poco tiempo la tierra tembló. En ese momento no pasaban vehículos ni personas.La pequeña casa de madera de Angulo está a pocos metros del deslave. Los técnicos del Ministerio de Transporte y Obras Públicas (MTOP) calculan que 25 000 m³ de tierra cayeron a la vía.

La hipótesis es que la lluvia de los últimos días aflojó el suelo arcilloso de la zona. El alud cubrió 120 metros de largo de la carretera. La acumulación del lodo alcanzó los 3 metros de altura.

Ayer, maquinaria y obreros de la compañía Herdoíza Crespo empezaron a retirar la maleza que cubrió la calzada. Rodrigo Almeida coordina los trabajos.

Según él, en condiciones climáticas favorables se requieren al menos tres días para habilitar el paso. “Si sigue lloviendo con fuerza, los trabajos tardarán más”.

Centenas de personas realizaron transbordos en el sitio del derrumbe. La caminata para coger otro vehículo dura, en promedio, 40 minutos, entre el fango.

Lupo Peralta reconoció que el trayecto es peligroso. “Tengo que llegar a Esmeraldas para vender mis productos. Necesito plata para mantener a mi familia”.

Para llegar en vehículo a Esmeraldas, sin hacer transbordo, hay que usar las vías alternas Ibarra-San Lorenzo y Pedernales-Muisne. En la primera se registran pequeños deslaves a la altura de la parroquia Lita.

“En la vía Pedernales-Muisne hay un solo tramo peligroso, a la altura de Pueblo Nuevo. Allí, cada vez que llueve, hay deslizamientos de tierra”, aseguró Héctor Valverde, director provincial del Ministerio de Obras Públicas.

Las unidades de transporte público interprovincial circulan desde ayer por esas rutas.

En el sitio donde ocurrió el deslizamiento de tierra, Tahigue, había una finca de propiedad de Norman Angulo. Con tristeza contó que perdió cuatro hectáreas de cultivos de coco, plátano y cacao.

“Sé que esto es cosa de la naturaleza, pero ojalá que el Gobierno se conduela y me ayude para volver a sembrar”.

Los vecinos del barrio Diviso Alto, en la capital esmeraldeña, continuaron ayer con el desalojo del lodo y de las piedras de sus casas.

Este barrio fue afectado en la madrugada del lunes por el desprendimiento de tierra del cerro El Gatazo. Unas 469 personas están en riesgo. En octubre del año pasado, miembros de la Secretaría de Gestión del Riesgo de la provincia solicitaron la reubicación de los vecinos.

El alcalde Ernesto Estupiñán dijo que necesitan recursos para concretar ese pedido. Por esa razón, las autoridades de la provincia pedirán que se declare otra vez la emergencia. El propósito es lograr que el Gobierno destine USD 50 millones para obras.

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