24 de October de 2013 13:14

64 personas discapacitadas no aparecen en Santo Domingo

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Las puertas de la vivienda permanecen con candado. Eura Bravo teme que su hija, Virginia O., de 17 años, salga a la calle y que no ubique el camino de regreso a su casa.

Ella es una persona con capacidades especiales. “A veces pierde la noción del tiempo. No reconoce lugares. Por eso preferimos que salga acompañada”, afirmó Bravo.

Hace dos meses se perdió mientras compraba golosinas en una tienda cercana a su domicilio. Los vecinos y familiares la buscaron por el sector, pero no la encontraron. Por ello acudieron a la Policía para colocar una denuncia.

Pero les dijeron que debían esperar dos días para reportarla. Por ello, Miguel Bravo, su hermano mayor, imprimió volantes con la fotografía de Virginia O., y las repartieron en la terminal, en los semáforos y en los restaurantes de Santo Domingo de los Tsáchilas.

A la semana, la Policía y la Fiscalía empezaron su búsqueda en ciudades cercanas como El Carmen, Quevedo y La Concordia.

Como el caso de Virginia O., en la provincia tsáchila se registraron 148 casos de desaparecidos entre enero y septiembre del 2013, según el Comando Policial. De estos, 84 son niños y adultos mayores. Los 64 restantes son personas con capacidades diferentes.

Estos grupos son más vulnerables a pérdidas y engaños. Así lo aseguró Juan Armijos, agente de la Policía Nacional. Él se encarga de investigar los casos de desaparecidos en la provincia. “Muchos se distraen o escapan de sus casas”.Por ello, Bravo aseguró su casa.

Glenda Borja también adecuó la vivienda para su hijo José G., de 16 años. Él tiene autismo. Desapareció el 1 de enero mientras acompañaba a Borja al supermercado. Desde el pasado martes, ella viajó a Guayaquil, porque recibió una llamada en la que le dijeron que lo vieron en el barrio La Prosperina. Hasta el jueves no lo habían encontrado. José G,. vestía un abrigo morado cuando desapareció.

Según Cristian Bustillo, jefe (e) de la Dirección Provincial de Policía Especializada en Niños, Niñas y Adolescentes, si los desaparecidos no son localizados en la ciudad, se envía una hoja con su foto y datos a las jefaturas de otras provincias. “Hay personas solidarias que nos avisan en donde están”.

A Virginia O., los familiares la encontraron en una casa de salud en Guayaquil. Según Bravo, estaba deambulando en el centro y por ello la Policía la llevó al hospital.

Patricia Ureta, de 34 años, en cambio, fue encontrada en la terminal tsáchila. Dormía en el suelo y no recuerda en donde vive su familia. Ella tiene una enfermedad degenerativa. La Fiscalía la llevó al ancianato Santa Ana y San Joaquín hasta que encuentren a sus familiares. En Santo
Domingo no hay un lugar para refugiar a personas desaparecidas.

A los ubicados se les realizan exámenes para  determinar su estado de salud o si sufrieron abusos. “Mi hija está bien, según los doctores. Pero a veces se entristece. No sabemos qué pasó”, señaló Bravo.

La prevención

Según el Consejo Nacional de Discapacidades, las paradas de buses son los lugares más peligros para las personas especiales, porque pueden distraerse fácilmente y ser víctimas de secuestros, engaños o accidentes.

Se recomienda que los padres o tutores les enseñen lugares donde pedir ayuda o como llegar a casa. También pueden colocar en el bolsillo un papel con números de teléfonos.

Al salir a la calle,  quienes los acompañen no deben distraerse por mucho tiempo para evitar sorpresas. Si la persona con capacidades diferentes toma medicamentos debe llevarlos consigo siempre.

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