1 de June de 2010 00:00

400 explosiones volcánicas en un día

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Reacción Sierra Centro

En el volcán Tungurahua, la actividad se caracteriza por la emisión de bloques incandescentes, columnas de vapor y poca ceniza.

Según Benjamín Bernard, técnico del Instituto Geofísico, esta actividad se conoce como estromboliana. Las explosiones tienen un kilómetro de altura y luego bajan por los flancos del volcán.

El viernes pasado, los técnicos registraron un cambio drástico. En la mañana, el volcán arrojó una columna de ceniza de 10 kilómetros de altura. Las comunas Juive y Cusúa, en Tungurahua, fueron las más afectadas.

En los últimos tres días, el coloso no expulsa flujos piroclásticos. Este material es una mezcla de gases, ceniza y rocas.

Mario Ruiz, técnico del Instituto, explicó que es probable que el Tungurahua siga botando rocas incandescentes y gases.Ayer se contabilizaron 400 explosiones. “Esta cifra puede mantenerse durante días o semanas. No se puede predecir cuándo habrá otra explosión. Lo que podría cambiar en la actividad es que, de pronto, se detengan las explosiones y exista una acumulación de gas. Si esto ocurre, el volcán arrojaría más ceniza”.

Ayer cayó poca ceniza en las poblaciones El Manzano y Chonglontús, del cantón Penipe en la provincia del Chimborazo.

No hubo el descenso de lahares (flujos de lodo). En la oficina que tiene el Instituto en el sector Guadalupe, en Patate, no se pudo mirar al volcán por el cielo nublado.

En la comunidad La Palestina, en el cantón Guano, Jofree Zurita, está asustado. Contó que desde el viernes se escuchan bramidos. “No puedo dormir tranquilo. Los cañonazos de la ‘Mama’ Tungurahua son fuertes. Los vidrios y el techo de la casa vibran tanto que parece que se van a romper”.

Érika Velasco, otra vecina de La Palestina, mencionó que con frecuencia sale de su casa para mirar el volcán. “Desde acá observo a las piedras rojas y gigantes que bajan por las faldas”.

Los bramidos también se escuchan en Ambato. Oswaldo Abril, habitante de la ciudadela Presidencial, en el oriente de la ciudad, está intranquilo. Desde el viernes, los bramidos provocan la vibración de los ventanales de su casa de dos pisos.

Ayer puso cinta de embalaje en forma de X en los vidrios de la sala y de los dormitorios. “La casa se mueve igual que durante un temblor. Coloco la cinta para que los vidrios no se rompan”.

En Riobamba, por las noches, se miran los bloques incandescentes. Por ejemplo, en el barrio Pucará, en el sur, los vecinos subieron el domingo a las terrazas para observar las explosiones.

“El Tungurahua arroja lava como en la erupción del 2006. Todos los días llamo al Geofísico para que los técnicos me indiquen la actividad del volcán”, dijo la ama de casa, Rosa Álvarez.

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