20 de July de 2010 00:00

30 kilómetros del tren entre Ibarra y Salinas se repararán

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Redacción Sierra Norte

Con un recorrido de inspección de la línea férrea que conecta a Ibarra con la parroquia de Salinas, en Imbabura, se iniciaron los preparativos para la rehabilitación de este tramo de la red.Se trata de 30 kilómetros entre Ibarra y Salinas, que están en condiciones regulares. Esta vía férrea es parte de 189 kilómetros que constituían la ruta desde la capital imbabureña hasta el puerto marítimo de San Lorenzo (Esmeraldas), en la costa del Pacífico.

La semana pasada, un equipo de técnicos, empresarios turísticos y periodistas cruzó el trayecto a bordo de un autoferro. Es el único tramo en el norte del país de la red nacional, que aún sobrevive por el interés turístico en la zona.

La exhuberante vegetación desde la zona andina hasta las calurosas tierras de la cuenca del río Mira está entre los atractivos.

Los viajeros deben cruzar dos puentes: uno de 80 metros sobre el río Ambi y otro de 35 metros sobre el río Chorlaví. Además, se pasa por siete túneles, los cuales fueron abiertos a pico y pala por los trabajadores ferroviarios.

Estos permitieron que la sirena del tren sonara por primera vez, el 26 de agosto de 1957, en el norte de Esmeraldas. Es decir, 28 años después de haber llegado a Ibarra, procedente de Quito. Por los problemas políticos de la época, la construcción de la red hacia San Lorenzo tardó 28 años.

Según Jorge Carrera, gerente de Ferrocarriles del Ecuador Empresa Pública (FEEP), la rehabilitación de este nuevo tramo se ejecutará entre agosto y diciembre.Aseguró que una empresa privada, cuyo nombre se mantiene en reserva hasta la firma del contrato de concesión, realizará el trabajo. Entre las obras previstas están levantar y seleccionar los mejores rieles, para reutilizarlos.

Luego se colocará el balastro (material pétreo) y se instalarán los nuevos durmientes a un nivel más alto. “Hemos cambiado 8 000 durmientes. Pero necesitamos cambiar 40 000 en total en esta zona”. El objetivo es mejorar en un 80% la vía. Esto permitirá llevar más número de turistas por locomotora, señaló Carrera.

Entre tanto, en las instalaciones de una antigua fábrica de algodón, ubicada cerca de Salinas, se guardan 24 061 durmientes que serán utilizados para el mejoramiento de la línea férrea.

Se trata de la última parte de los 218 700 durmientes que la FEEP importó desde Estados Unidos, para la rehabilitación de la red ferroviaria nacional.

Las vigas llegaron al puerto de Guayaquil y se fueron distribuyendo según las labores previstas en Durán, Riobamba y, finalmente, en Ibarra.

Pero no todos los durmientes llegaron en buenas condiciones. Según Vicente Revelo, técnico del equipo forestal de FEEP, en el cargamento importado vinieron 8 189 vigas que no reúnen las condiciones técnicas. Es decir, tienen grietas, rajaduras o no miden las 15 pulgadas de ancho, seis pies de largo y seis pulgadas de alto, las reglamentarias.

“Ese material deberá ser repuesto por la empresa Thompson, que ganó la licitación para la venta del material”, asegura Carrera. “Los durmientes defectuosos significan medio millón de dólares, que deben reponerse”.

Revelo explica que los durmientes provienen de maderas duras revestidas con cresota, un producto químico, que les garantiza de 30 a 40 años de vida útil. También tienen placas metálicas antirrajaduras, en los extremos.

Hasta el momento se han reparado 223,5 kilómetros. Por ejemplo, está el tramo Durán-Yaguachi, el cual recién fue inaugurado. Los otros son Riobamba-Alausí-Sibambe, Quito-Latacunga y el Tambo-Coyoctor. De los 900 kilómetros de la red ferroviaria del país, 253 están operando.

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