3 de February de 2014 00:02

28 familias acogen a los afectados

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Las casas de familiares y vecinos se convierten en albergues temporales para los damnificados del invierno. Es el caso de la santodomingueña Pilar Remache, quien adecuó su sala para que sea ocupada por la familia Cautullín.

Ella arregló ese espacio para acoger a tres familiares que perdieron su vivienda debido a la intensidad del invierno.

Mientras dormía Eliana Cautullín escuchó cómo la montaña se desmoronó en el sector Las Islas, en Santo Domingo de los Tsáchilas. El lodo y el agua afectaron cinco casas.

Sus dueños fueron reubicados en un albergue provisional que instaló el Comité de Operaciones Emergentes del cantón el pasado 23 de enero.

Allí permanecieron cuatro días junto a otras seis familias. Luego la Dirección Provincial del Ministerio de Inclusión Económica y Social (MIES) y el Patronato Municipal averiguaron si sus familiares les podrían acoger en sus hogares. Les ofrecieron artículos de limpieza y de alimentación.

Este año hay 28 familias acogientes y 30 afectadas por el invierno. Las primeras son parte de un proyecto nacional del Ministerio, que busca que los damnificados se sientan más cómodos con sus familiares o amigos que en los albergues.

Según la trabajadora social del Patronato Municipal, Jacqueline Torres, en los albergues se aloja a las personas hasta encontrar una familia acogiente. En el caso de Cautullín investigaron qué familiares tenían las condiciones de aceptarlos en su hogar. Encontraron a Remache, quien les abrió las puertas de su casa.

Cautullín asegura que la familia ha sido amable, pero extrañan su hogar. "Somos una pareja joven y recién estamos formando nuestro hogar. Con esfuerzo compramos una camita y ahora no tenemos nada".

Esa situación también la vive Clara Anchundia y sus tres hijos. Ellos vivían en el sector Nuevo Amanecer hasta el pasado jueves. Su casa se inundó y perdieron sus bienes.

Ella también fue al albergue ubicado en el Recinto Ferial, pero unos familiares de la Amazonía y de Puerto Quito (Pichincha) viajaron hasta Santo Domingo para ayudarla.

Ahora vive en la casa de su hermana Viviana Anchundia. El lugar es pequeño y allí acomodó su ropa y algunos muebles que logró rescatar.

Estas dos familias quieren limpiar sus casas y regresar. Pero de acuerdo con el primer informe técnico de la Delegación Provincial de la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos, estos lugares están considerados como zonas peligrosas porque las viviendas están construidas cerca de laderas.

En la provincia de los tsáchilas se registraron 33 cooperativas en situación de riesgo por el invierno. Según Walter Molina, coordinador de la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos en Santo Domingo, este mes las lluvias serán más fuertes. "Por el momento no es conveniente que las familias regresen a estos lugares hasta que se hagan estudios detallados del lugar".

[[OBJECT]]Por ello el proyecto de las familias acogientes es una opción ante las emergencias que se puedan presentar. La idea es que no se saturen los albergues provisionales.

En la Dirección de Tierras del Municipio se analizan dos opciones. La primera es la reubicación y la segunda es construir un muro de contención para evitar que el material que se desliza por la montaña llegue a las casas.

Son soluciones que tomarán tiempo porque se deben hacer técnicamente para evitar más problemas, de acuerdo con información del Municipio.

Otra de las damnificadas, Claritza Hernández, señala que no pueden permanecer en otras viviendas hasta que el invierno termine. A ella le prestaron un lote de terreno y allí construyó una pequeña casa de madera.

En el dormitorio tiene una cama de una plaza en la que duermen sus dos hijos de 13 y 10 años. Ella pernocta en el piso y en un rincón improvisó una cocina. "Perdimos las cosas de valor y la ayuda que nos brindan no es suficiente".

Torres asegura que se harán monitoreos cada 15 días y se asistirá a las familias con terapias psicológicas. En el momento, los hijos de 17 y 8 años de Anchundia ya asisten a controles con un especialista.

Desde la inundación de su vivienda, los menores no quieren comer e insisten en que quieren regresar a su casa.

En contexto

El Ministerio de Inclusión Social y Económica busca que los parientes de los afectados por las lluvias los acojan de forma temporal. La idea es evitar que los albergues temporales se saturen que los damnificados se sientan mejor.


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