29 de May de 2013 17:21

17 infantes aguardan por un nuevo hogar en Riobamba

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En mayo cumplió ocho meses de vivir en la casa hogar de la Fundación El Arca en Riobamba. Desde septiembre del 2012, Juanito está al cuidado de Magali Pingo, especialista en estimulación temprana.

Esta mujer, de 25 años, es la madre sustituta del menor, que fuera abandonado en la comunidad Cuatro Esquinas de la parroquia San Andrés, cantón Guano, a 30 minutos de Riobamba.

Un vecino del sector lo encontró en medio del acecho de un grupo de perros. Rocío Coello, psicóloga clínica de la casa hogar que funciona desde 1995 en el norte de esta ciudad, cuenta que uno de los animales estaba comiéndose una parte del cordón umbilical. “Lo rescató y llamó a los bomberos”.

Fue llevado de emergencia al Hospital de Niños. “Fue protegido por Dios, pues es un milagro que no le pasara nada”, explica Coello.

Tras dos semanas de recuperación, el niño ingresó a esta casa de ayuda. Según la Fundación El Arca, en la actualidad allí están asilados 40 chicos: 17 son huérfanos, el resto afrontaba violencia intrafamiliar o estaba en riesgo.

En los últimos tres años, ocho niños fueron dados en adopción. Una de ellos es Sara, de cuatro años. Desde agosto del 2012 vive con sus nuevos padres en Quito.

María, su madre adoptiva, cuenta que a los dos años de casarse con su esposo Pablo la detectaron endometriosis (crecimiento de tejido fuera del útero).

Esto le impidió concebir, a pesar del tratamiento que siguió con varios especialistas. Entonces la pareja se decidió una vez más por la adopción, pues 14 años antes hicieron lo mismo con Pedro, quien ahora estudia en el noveno año de básica de un centro educativo de la capital del país.

Por Sara comenzaron los trámites en la Unidad Técnica de Adopciones Regional Norte, una entidad que es parte del Ministerio de Inclusión Económica y Social (MIES). Se sometieron a diversos exámenes y análisis psicológicos, económicos, familiares y médicos. Esto con el fin de valorarlos en su aspecto económico y emocional.

Después de 10 meses recibieron una llamada telefónica. Se les informó que una niña (Sara) les esperaba. Se contactaron con la Fundación El Arca y viajaron a Riobamba. “El primer contacto con mi hija fue algo hermoso. Las facciones eran similares a las de mi esposo. Desde el primer día nos llamó mamá y papá”, recuerda emocionada María.

Luego se inició el denominado emparentamiento que en este caso les tomó solo tres días. “Fue como una atracción irresistible. Fue amor a primera vista y eso facilitó que nuestra hija se integrara pronto a nuestro hogar. Ahora Sara cumplió cuatro años y está sana. Es una niña amorosa y obediente. ¿Qué más puedo pedir? Es una bendición”, asegura María desde el otro lado del teléfono.  

En El Arca, antes de que los niños ingresen para permanecer allí, reciben exámenes médicos y psicológicos. Una vez dentro reciben ayuda psicológica, estimulación temprana, alimentación y vestuario. Además, asisten a la escuela que funciona en el mismo lugar.

Del cuidado en general se encarga un grupo de especialistas.

En ese ambiente, Juanito gatea sin pausa. Sonríe y juega con un muñeco sonajero. Él es uno de los 17 niños que aguarda por un hogar.

Laura Ovejero, trabajadora social de El Arca, explica que cuando ingresa un menor se inicia un proceso de indagación a escala nacional.

“Tratamos de buscar a sus familiares por seis meses. Una vez que se determina el abandono, el niño entra a la etapa de la adaptabilidad y por consiguiente en la espera por la adopción”, indica Oviedo.

La mayoría de los infantes, según Oviedo, fueron encontrados en basurales, parques, calles y plazas urbanas. Ellos presentaban cuadros de desnutrición severa e hipotermia. “En lo que va de este año no ingresaron niños abandonados. En el 2012 fueron cuatro. En raras ocasiones a los chicos se los deja en los hospitales. Las madres se marchan para siempre”, añade Oviedo.

Desde el año pasado, se tramita la adopción de tres infantes. Édgar Mora, abogado externo de la fundación, asegura que una vez que un juez emite la declaración de adaptabilidad, el niño puede ingresar al proceso de adopción, que está a cargo de la Unidad Técnica.

En el Juzgado Segundo de la Niñez y Adolescencia, en el 2012, solo se tramitó un caso de adopción. El juez Raúl Araque explica que en la investigación se determina si el menor está en riesgo, se perdió o fue raptado. “Si se encuentra a los familiares son reinsertados en el hogar, tras un trabajo social y psicológico”.


Más datos

La Fundación El Arca funciona con el financiamiento de grupos e instituciones del exterior. No tiene el apoyo de organismos estatales.

En el centro de acogimiento, los niños juegan, asisten a la escuela y reciben asistencia médica y psicológica en forma gratuita.

El proceso de adopción puede tomar entre 10 meses a un año.

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