9 de November de 2009 00:00

Ecuador se vuelve una incógnita para EE.UU.

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Olga Imbaquingo. Corresponsal en Nueva York

No es fácil para Washington clasificar a Ecuador. Cuando se observa su política internacional, está muy cerca de Venezuela pero no es lo mismo,  según señalan  los analistas.
Se distancia de EE.UU. pero al mismo tiempo lo necesita para la ampliación de las preferencias arancelarias y hoy comienza una serie de diálogos bilaterales con miras a mejorar sus relaciones.

Complejidad es el sustantivo que más se ajusta cuando se analiza a Ecuador. Aunque también hay quienes hablan de “actitud contradictoria”, “régimen contestatario” y de “urgencia presidencial” por avanzar en un proceso político con nuevos aliados.

25 consejeros acompañarán a  Thomas Shannon
durante los diálogos con Ecuador.

Las opiniones surgen a propósito de la ronda de conversaciones que EE.UU. sostiene desde hoy con Ecuador en el Departamento de Estado en Washington. El secretario de Estado Adjunto para el Hemisferio Occidental, Thomas Shannon, encabeza la delegación estadounidense.

“Es importante mantener una perspectiva histórica y reconocer que las dos naciones han tenido una larga amistad. Como suele ocurrir,  se experimentan ciclos en las mismas, pero siempre ha habido la buena voluntad y la cooperación mutua en las épocas más difíciles”, dice John Sanbrailo, director ejecutivo de la Fundación Panamericana para el Desarrollo.

Es en ese contexto, de una amistad que bordea los 185 años, es que Sanbrailo ve que al final siempre prevalecerá “una convergencia de intereses que ha producido beneficios mutuos para los dos países”.

Washington no se explica por qué son tan frecuentes los ataques al gobierno del presidente Barack Obama. 

Para Michael Shifter, vicepresidente del Interamerican Dialogue, no es posible hablar de Ecuador en blanco y negro. “Hay que poner matices, porque está tratando de mejorar su relación con Colombia, los dos países ya conversan y esto es bien visto en EE.UU”.

Este analista no ve por qué hay que alarmarse ante una nación andina que quiera diversificar sus relaciones sea con Cuba, China o Rusia. “Esa es una corriente en Latinoamérica y Rafael Correa está buscando su propio espacio e independencia, está reciclando sus contactos y esto tiene que ser entendido en Washington”.

EE.UU. es un socio importante de Ecuador “pero no es el único y Washington ya no define la agenda de América Latina”, agrega Shifter,  a la vez que ve la diversificación de relaciones como una tendencia regional.

Otra realidad es con Irán, cuyo régimen es visto como auspiciante del terrorismo. Allí es cuando EE.UU. se rasca la cabeza en un intento de entender la política internacional de Ecuador. Hace una semana hubo una serie de testimonios en el Capitolio que ataron a Quito y Caracas con Irán, país que mantiene una “relación imperfecta” con Estados Unidos.

Para Eric Farnsworth, del Consejo de las Américas, mientras hay urgentes prioridades económicas y sociales en la región “tiene poco sentido que Bolivia, Ecuador y Nicaragua elijan acciones que socavan la cooperación que necesitan y reclaman de Estados Unidos”.

Dina Siegel Vann, directora del Instituto Latinoamericano del Comité Americano-Judío, también ve que “Correa tiene otra visión de las relaciones. Por eso es que no vemos que su cercanía con Irán, un país que viola los derechos humanos, sea tan acertada”.

Siegel Vann teme que en este sentido “Ecuador esté jugando con fuego”.

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