22 de enero de 2016 20:01

Recinto de Santo Domingo registra un tercer derrumbe

El material que descendió de una montaña es retirado con maquinaria de la Prefectura: Foto: Cortesía.

El material que descendió de una montaña es retirado con maquinaria de la Prefectura: Foto: Cortesía.

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Bolívar Velasco

Los comuneros tuvieron que sacar en hombros su producción de leche este viernes 22 de enero del 2016. Por tercera ocasión, un derrumbe interrumpió el paso por el único camino que tienen los habitantes de la vía El Paraíso-Los Libres, en el kilómetro 7, montaña adentro, de la parroquia Alluriquín, en Santo Domingo de los Tsáchilas.

Esta zona rural considerada hasta ahora como la más golpeada por las lluvias de enero del 2016, presenta un inconveniente geológico anormal. El técnico en Gestión de Riesgos de la Prefectura, Walter Molina, señala que se trata de flujos de agua internos localizados a cinco metros de profundidad.

Estos llegan a esa zona desde el río Lelia y producen los deslizamientos. El primer inconveniente en El Paraíso-Los Libres se presentó el domingo 17 de enero del 2016. La maquinaria de la Prefectura retiró la tierra que descendió, pero los escombros volvieron a caer cuatro días después. Molina explica que todo fue progresivo, pues poco a poco se desprende la tierra desde una montaña.

VEl material que descendió de una montaña es retirado con maquinaria de la Prefectura: Foto: Cortesía.


Los técnicos de la Prefectura dicen que el problema es recurrente y por eso no descartan que continúen los deslaves en las próximas horas. Una de las medidas de la entidad es mantener maquinaria permanente en la zona para que proceda de inmediato. En El Paraíso-Los Libres la producción de leche es de 8000 litros al día y esa actividad es su principal fuente de sustento. De la zona se la envía en camionetas hacia los mercados de la ciudad, pero a causa de los deslaves estas dejaron de circular.

En Santo Domingo, las precipitaciones generan inconvenientes desde el 1 de enero del 2016. Se contabilizan una decena de deslaves en la zona rural.

El rango de material que se ha desprendido de los cerros fluctúa entre los 80 y 200 metros cúbicos, explicó el responsable de Vialidad de la Prefectura, Gabriel Rivadeneira.

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