1 de December de 2014 20:56

Dos pueblos evitan el uso de la funda plástica

Las alforjas se ofertaron en la feria de los paltas como una alternativa a las fundas. Foto: Lilia Arias/ EL COMERCIO.

Las alforjas se ofertaron en la feria de los paltas como una alternativa a las fundas. Foto: Lilia Arias/ EL COMERCIO.

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Redacción Loja 
Contenido Intercultural


El uso de canastos, alforjas y bolsas de papel es una iniciativa de las comunidades indígenas de los Paltas y Saraguros. Su propuesta es cuidar el ambiente al evitar la utilización de fundas plásticas.

Otra propuesta en ese sentido es ofrecer alimentos sanos, con la aplicación de la siembra agroecológica, es decir sin el uso de químicos.

En la primera feria cultural de saraguros y paltas, que se realizó el pasado fin de semana en Catacocha, capital del cantón lojano de Paltas, ellos ofrecieron sus productos y al momento de vender no entregaban fundas plásticas, sino que incentivaban que sus clientes usaran canastos, alforjas...

Álex Ruilova llegó desde la capital lojana a este evento, que se realizó en homenaje al pueblo de los paltas. Le pareció extraño recibir los productos en la mano y no en una funda, pero luego lo aceptó cuando conoció de la iniciativa. “Es cuestión de adaptarse. Así como nos acostumbramos a las fundas plásticas debemos usar otras opciones que no afecten al ambiente”.

En cambio, el lojano Manuel Díaz, de 67 años, está acostumbrado a utilizar las alforjas para llevar productos como plátanos, papas, panelas, harinas, hortalizas… Los acomoda en su bolsa que tiene capacidad para llevar hasta dos quintales.

Según él, las fundas plásticas son un desperdicio difícil de eliminar y “si las quemó el humo contamina el ambiente”.

Graciela Jaramillo, quien pertenece a la Unión Cantonal de Organizaciones Campesinas, promueve que la gente utilice más los canastos, alforjas y bolsas de papel, ya que conoce que las fundas de plástico tardan ciento de años en degradarse.

De forma paralela, esta organización también cultiva frutos sanos “para evitar que las personas se enfermen”, dice Jaramillo. Según ella, pese a que es complicado sembrar con las técnicas ancestrales porque toma más tiempo la producción, están logrando un cambio entre los productores.

Jaramillo explica que los frutos que son producidos con químicos se cosechan hasta en dos meses, mientras que con los métodos tradicionales se obtienen en cuatro meses.

Cruz Encarnación, de 65 años del barrio El Durazno en Paltas, explicó a los visitantes las razones para cambiar los malos hábitos en el traslado de los alimentos; como el uso de plásticos. También, con un lenguaje sencillo contó a sus compradores las alternativas y los remedios caseros.

Por ejemplo, ella ofertó chicha de maní para hidratarse en días soleados, cayamba de faique (cáscara) para hemorragias… Estos frutos los siembran en sus propiedades.

Junto a su puesto también se ofertaron las alforjas elaboradas con cuero de chivo o las cinchas para el ganado.

Olger Rojas, de 72 años, confecciona estos artículos desde que tenía 15 años. La técnica de curtir el cuero de chivo la aprendió de su abuelo, quien a su vez heredó los conocimientos de los nativos paltas, que habitaban la zona sur de la provincia de Loja.

Los saraguros también se involucraron en esta iniciativa. Según el presidente de la Junta Parroquial de San Lucas, Patricio Lozano, las organizaciones se preocupan por cuidar el ambiente, pero reconoce que hay productos que no se pueden dejar de vender en bolsas plásticas como el queso, quesillo y leche. El 85% de los habitantes de esta parroquia es indígena y pertenece a 10 organizaciones.

Cada grupo recibe charlas mensuales para cultivar de forma sana sin químicos.

Además, firmaron alianzas con las comunidades de los puruháes, salasakas, otavalos… para visitar sus terrenos y conocer sus técnicas de cultivo agroecológicas.

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