23 de agosto de 2014 00:18

El cierre de la Pana afecta al comercio y turismo

Los locales comerciales de la Plaza de los Ponchos, de Otavalo, no tuvieron masivas visitas, porque no llegaron los turistas. Foto: José Mafla / EL COMERCIO.

Los locales comerciales de la Plaza de los Ponchos, de Otavalo, no tuvieron masivas visitas, porque no llegaron los turistas. Foto: José Mafla / EL COMERCIO.

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José Luis Rosales. Redactor

La Plaza de los Ponchos, en Otavalo, uno de los destinos turísticos más importantes de Imbabura, permaneció vacía, ayer, 22 de agosto.

Ana Cotacachi, uno de los 2 000 comerciantes de artesanías, asegura que ha disminuido el número de visitantes nacionales y extranjeros.

Esta comerciante, de 29 años, relaciona la baja de turistas con los daños en la vía Panamericana, que conecta a Pichincha con Imbabura, a causa de los últimos sismos que sacudieron a Quito. “En un día normal vendo USD 120, pero en toda la mañana solo he vendido USD 4 por la comercialización de dos pares de guantes”.

No es el único sector que comienza a sentir los efectos del cierre de 5 kilómetros de la Panamericana, entre Guayllabamba y Collas, dispuesto por el Ministerio de Transporte y Obras Públicas. El bloqueo, que durará seis meses, mientras se realiza trabajos para estabilizar los taludes de este sector y evitar que más rocas sigan cayendo sobre la carretera, también afecta a los transportistas.

OTAVALO

Óscar García, gerente de Transportes Unidos, que aglutina a tres cooperativas que movilizan pasajeros de Ibarra a Quito y viceversa, aseguró que de las 110 frecuencias diarias que parte de la capital de Imbabura se han reducido al 50%. Explica que las vías alternas para llegar y salir por el norte de la capital ecuatoriana prácticamente han duplicado los 125 kilómetros de distancia que hay entre las dos ciudades.

La distancia y el tiempo más largo de viaje, especialmente en horas picos, además provocó un incremento en el precio del pasaje de USD 2,50 a 4. Esta alza, sin embargo, es temporal hasta que se reabra la Panamericana, aclaró García.

El cierre de medio año de la Panamericana, por la vía más corta entre Quito y la Sierra norte, genera la preocupación de las autoridades.

El prefecto de Imbabura, Pablo Jurado, teme que se reduzca drásticamente el número de visitantes, especialmente en esta temporada alta del turismo, porque se desarrollan las fiestas de Otavalo, Cotacachi e Ibarra. El próximo viernes con el pregón del Yamor, en Otavalo, empieza la celebración de esta fiesta tradicional.

Él ha sentido en carne propia el problema que representa utilizar vías alternas. El lunes último, en un viaje entre Ibarra y Quito, que usualmente invierte dos horas y media, lo cubrió en cuatro horas, en un vehículo particular. Comenta que el bus de transporte público se demora hasta seis horas en llegar a su destino, en la misma distancia.

Los visitantes quiteños, que representan los principales clientes de Imbabura, podrían dejar de llegar. Esa es la preocupación de Ricardo Andrade, director de Turismo y Desarrollo Económico del Municipio de Otavalo. Sin embargo, espera hoy, día de feria en Otavalo, para evaluar la situación.

Sentada junto a su puesto de venta de ropa tejida con lana de alpaca, Ana Cotacachi lamenta que los 8 buses que frecuentemente llegan cada viernes hasta la Plaza de los Ponchos no arribaron la mañana de ayer.

OTAVALO

Según Andrade, la mayoría de operadoras turísticas trabaja con reservaciones. No obstante, con el cierre imprevisto de la carretera y la apertura de rutas alternas, considera, deberán reprogramar las visitas a esta provincia.

Un panorama parecido a Otavalo también se vive en Ibarra. Ayer, la laguna de Yahuarcocha, el principal imán turístico de la capital de Imbabura, lució desolado.

Según Carmen González, comerciante de frutas, entre agosto y septiembre llegan más visitantes por las vacaciones de la Sierra y por las fiestas de Imbabura. Pero desde esta última semana casi no hay gente.

Los empresarios hoteleros de Imbabura, que disponen de 8 000 plazas de alojamiento, también están preocupados por la disminución de clientes que se empieza a sentir en los hoteles y sitios de hospedaje.

Es por eso que, asegura Luis Carlos Ruiz, presidente de la Asociación de Hoteleros de la provincia, el lunes enviarán cartas a los ministerios de Transporte y Obras Públicas y a Turismo para encontrar alternativas con el fin de que los visitantes nacionales y extranjeros no dejen de visitar la ‘Provincia de los Lagos’.

Así lo decidió ayer el gremio de los empresarios que viven del turismo, en una reunión extraordinaria que mantuvieron para analizar cómo les afecta el cierre de la carretera.

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