16 de May de 2015 20:09

Ecuador es atractivo para el profesional extranjero

Los profesionales son el grupo de población económicamente activa  foráneo que más llegó al país en el 2014. La flexibilidad migratoria ofrece un plus. Foto: Jenny Navarro/ EL COMERCIO

Los profesionales son el grupo de población económicamente activa foráneo que más llegó al país en el 2014. La flexibilidad migratoria ofrece un plus. Foto: Jenny Navarro/ EL COMERCIO

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Carolina Enríquez y
EL COMERCIO Data (I)

La flexibilización en materia migratoria y las oportunidades laborales atrajeron a más extranjeros al país. Entre el 2008 y 2014, el número de visitantes creció 57,3%, según el registro de la Dirección de Migración.

Los profesionales, científicos e intelectuales, personal de apoyo administrativo y trabajadores de servicios y comercio son los que más ingresaron el 2014, tanto por inmigrantes como no inmigrantes.

Los países de donde más llegan son Colombia, Venezuela, EE.UU., España, entre otros.

Ana Martínez (46 años), por ejemplo, llegó hace un año desde Madrid como parte de un proyecto familiar. Su esposo fue elegido como uno de los Prometeos para trabajar en la Secretaría Nacional de Planificación y Desarrollo y ella junto a sus dos hijos le acompañaron. Ya en Ecuador no le fue difícil encontrar un empleo.

Ingresó su carpeta en la Universidad de las Américas (UDLA) y desde septiembre del 2014 es docente investigadora social. Contribuye en los programas de esta universidad.

Ella es solo un ejemplo de los tantos casos de españoles que llegan al país por este motivo. Una investigación de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, elaborada por la también española Carmen Gómez, revela que la gente que llega a Ecuador de países de Europa y de Latinoamérica, que tiene formación de tercero y cuarto niveles, se coloca principalmente en empleos vinculados a docencia e investigación, comercio, asesoría y actividades en el sector estatal.

En este último caso, por ejemplo, se encuentran extranjeros que laboran en grandes proyectos estatales, quienes llegan contratados por las empresas a cargo. En la Refinería de Esmeraldas, por ejemplo, la coreana SK cuenta con personal de su país. Los registros de migración sostienen que en el 2014 ingresaron 3 834 personas de Corea del Sur, de las cuales 800 fueron personal administrativo y 674 profesionales.

Gómez añade que los extranjeros calificados que vienen a Ecuador como inmigrantes aprovechan la visa para profesionales, que otorga Cancillería y que les permite quedarse indefinidamente. Con el derecho a la ciudadanía universal, consagrado en la Constitución, los foráneos tienen 90 días para ingresar a Ecuador sin visa y en el país, dependiendo de la condición que vayan a asumir, pueden tramitar su documento para trabajar formalmente.

En el caso de que obtengan un trabajo por parte de una organización pueden acceder a la visa por contrato de trabajo.

Isabel Lima (36 años), por ejemplo, llegó de España contratada por una organización sin fines de lucro para trabajar en un
proyecto de cuatro meses, pero le gustaría extender su estadía. “Ecuador es un país fácil para trabajar (…) En Madrid estuve buscando empleo por unos meses. Hay facilidades para consultorías técnicas”.

De los 50 753 inmigrantes que entraron al país el año pasado con algún tipo de visa, el 62,8% corresponde a quienes dependen de un pariente (31 898).

Tras este grupo están los que buscan ejercer su profesión libremente o una profesión técnica, de acuerdo con las normas de la Ley de Educación Superior (6 948). En estos, por ejemplo, están los médicos que piden el aval de su título en la Senescyt y pueden ser contratados en el sector público.

La colombiana Marcela Vásquez, de 39 años y propietaria de una empresa de relaciones públicas, corresponde a otro grupo de inmigrantes que llegan a invertir en negocios, el año pasado sumaron 1 152.

Esta empresaria llegó hace 13 años con su marido, quien también tiene inversiones en otro sector productivo. Ahora, uno de sus dos hijos es ecuatoriano y la familia decidió quedarse en el país. Asegura que al tener toda su documentación en regla siempre trabajó de forma legal.

En el caso de 1,4 millones de no inmigrantes que también ingresaron al país en 2014, sin contar los visitantes temporales y los tripulantes (no más de tres meses), hay que mencionar que 17 166 son profesionales de alto nivel técnico, llamados por empresas a trabajar aquí.

Héctor Avero, argentino de 63 años, es dueño del restaurante Los Troncos, en el norte de Quito. Él llegó hace 40 años a Ecuador y ha traído personal especializado de su país. Cree que desde hace cuatro años hay mayor agilidad en la entrega de documentos para trabajar.

Hay otros compatriotas de Vásquez que a diferencia de ella cruzaron la frontera por problemas en sus ciudades de origen y han regularizado su situación acogiéndose a los planes migratorios impulsados por Cancillería desde el 2009, mientras que otros con más tiempo en el país lo hicieron por su cuenta.

Carmen Bernal (43 años), por ejemplo, llegó a los 5 años al país y ahora labora como asistente dental. Tiene la residencia ecuatoriana y todos los documentos laborales en regla.

Los colombianos representaron en el censo del 2010 el 50,8% de los extranjeros en Ecuador. A estos les siguen cubanos, peruanos y venezolanos. Para estos dos últimos países se emitieron regulaciones especiales en el 2011.

A los haitianos se les extendió una visa de no inmigrantes en el 2010, tras el terremoto de ese país, por un período de cinco años.

Finalmente, los chilenos han aprovechado las facilidades migratorias.

El chileno Jorge Baeza llegó en 1997 y ahora es director de Gestión Académica de UDLA, mientras que Cynthia Macías, otra compatriota de Santiago de Chile, abrió una tienda el 2014. Por ahora no piensan irse del país.

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