17 de julio de 2017 00:00

Envejecimiento de ecuatorianos impactará en la seguridad social

Los adultos mayores realizan actividades recreativas en los centros de atención con los que cuenta el IESS. Foto: Alfredo Lagla / EL COMERCIO

Los adultos mayores realizan actividades recreativas en los centros de atención con los que cuenta el IESS. Foto: Alfredo Lagla / EL COMERCIO

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Mayra Pacheco
Redactora (I)mpacheco@elcomercio.com

La población de América Latina y el Caribe, reconocida por su alto porcentaje de personas jóvenes, avanza hacia el envejecimiento, tendencia que se está consolidando. Así, por primera vez, en el 2040 los adultos mayores de 60 años superarán a los menores de 15.

Este escenario lo planteó el 22 de junio pasado Paulo Saad, director del Centro Latinoamericano y Caribeño de Demografía de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal). El experto señala que una de las principales razones de este cambio es la caída de la tasa de fecundidad en la región, de 6 hijos por mujer antes de los años setenta a 2,1 actualmente.
Aunque la Cepal no cuenta con datos por país, cifras de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) evidencian que la población adulta mayor de Ecuador aumentará en las próximas tres décadas. Hoy 1,7 millones de ecuatorianos tienen más de 60 años.

En el 2050 este segmento llegará a los cinco millones de personas. Esto significa que uno de cada cinco individuos superará los 60.Y la edad promedio subirá de 26,6 a 37,4 años en ese periodo.

Este panorama plantea retos para los países en el ámbito de la seguridad social, la productividad, las finanzas públicas y la salud, según empresarios y analistas consultados.

Para Rodrigo Ibarra, presidente de Actuaria Consultores, este fenómeno impactará en la economía, las empresas, y, principalmente, en el sistema de seguridad social.

Al contar con más adultos mayores, Ibarra menciona que incrementará la demanda del seguro de invalidez, vejez y muerte. Incluso se deberá prever un pago de pensiones por más tiempo. Cree que se pasará de 20 a 30 años, porque la expectativa de vida aumentará.

“Esto hará que aumente cada vez más el déficit actuarial (necesidad futura para cubrir el pago de pensiones) del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS)”, enfatizó.
Actualmente existen 6,9 afiliados por cada jubilado al IESS. En el 2040 se prevé que esta relación baje a 4,8.

El valor que hoy aportan esos 6,9 afiliados no alcanza para pagar las jubilaciones. Este año al IESS le harán falta USD 1 943 millones para cancelar las pensiones.

La entidad echará mano de sus ahorros para pagar una parte de esas obligaciones, según el presupuesto aprobado por el IESS para este año.

Por esto, Ibarra sugiere capitalizar las reservas del fondo de pensiones para afrontar las futuras obligaciones.

Caso contrario, proyecciones actuariales establecen que si se mantiene la eliminación del 40% del aporte del Estado y si no cambia la disminución de las tasas de aportación al fondo de pensiones para pasarlas a salud, en el 2023 los ahorros de la entidad se agotarán y no se contará con recursos para cubrir las jubilaciones.

El IESS no precisó cuál será el escenario en el 2040 con relación al posible déficit. Pero aseguró a este Diario que cuenta con un fondo de USD 17 000 millones para las actuales y futuras jubilaciones.

Para Paulina Guerrero, exvocal de los asegurados al Consejo Directivo del IESS, la situación de esta entidad demanda de acciones inmediatas.

Por esto, plantea cobrar a los empleadores que están en mora, incrementar los años de jubilación, subir el aporte de afiliados y empleadores, contar otra vez con el aporte del 40% del Fisco, cambiar el cálculo para entregar las pensiones y considerar los ingresos reales para la afiliación voluntaria.

No hacerlo implica seguir usando las reservas de la institución, sostiene Guerrero.

El aporte que entregan empleadores y asegurados representa el 20,6% del salario del trabajador. La edad mínima para jubilarse es 60 años. Christian Ponce, gerente de Proquim, considera que estos requisitos no deben cambiar, porque afecta las finanzas y competitividad.

Antes de cambiar las reglas, Patricio Alarcón, titular de la Federación de Cámaras de Comercio, espera que el manejo del IESS mejore y se creen fuentes de empleo para tener más aportantes.

En las finanzas públicas, en cambio, al contar con más adultos mayores, Carlos Sarche, gerente de Negocios de Olympic Juice, cree que se necesitará más infraestructura para atender las posibles enfermedades crónicas de este segmento. Estas se financian con cargo al Estado.

A junio de este año, el Fisco le debe al IESS USD 2 878 millones por salud, según determinó en un informe la Contraloría. De estos, USD 1 968 millones son por atenciones médicas a jubilados.

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