4 de junio de 2018 12:16

Ecuador y Honduras se enfrentan por presidencia de Asamblea General de las Naciones Unidas

María Fernanda Espinosa ofreció una presidencia de la Asamblea General que fortalezca las Naciones Unidas. Foto: Cortesía Cancillería

Tanto Espinosa como Flores se sometieron en mayo al examen de los Estados miembros, en sendos diálogos en los que defendieron sus programas y prioridades. Foto: Cortesía Cancillería

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Agencia EFE

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La canciller María Fernanda Espinosa  y la embajadora de Honduras ante la ONU, Mary Elizabeth Flores, se enfrentan este martes, 5 de junio del 2018, en las elecciones por la presidencia de la Asamblea General de Naciones Unidas.

En una votación secreta, los 193 Estados miembros de la organización deben decidir quién liderará la Asamblea General durante el 73 periodo anual de sesiones, a partir de septiembre, en sustitución del eslovaco Miroslav Lajcak.

Gane quien gane, por primera vez una mujer latinoamericana presidirá este órgano, uno de los principales de la ONU y en el que están representados todos los países.

La Presidencia de la Asamblea General corresponde cada año, por turno, a una región determinada y en esta ocasión recae en América Latina y el Caribe, que llega dividida a la votación y en medio de un choque diplomático entre los dos Estados aspirantes.

Honduras llevaba años trabajando en su candidatura y defiende que Ecuador se había comprometido en 2015 a respaldar sus aspiraciones, algo que niega el Gobierno ecuatoriano.

Por sorpresa, Ecuador propuso en febrero del 2018 a Espinosa como candidata, una decisión que llevó a Honduras a expresar oficialmente su "malestar y sorpresa" y a pedir que se retirase la postulación de la Canciller de Ecuador.

En una entrevista, Espinosa admitió que "quizá el escenario ideal habría sido ir con un solo candidato", pero consideró que eso fue "imposible" al no lograrse un acuerdo en la región para aprobar la candidatura hondureña.

La candidatura de Honduras cuenta con el respaldo explícito de varios países latinoamericanos como Colombia o Brasil, mientras que otros como Venezuela han confirmado que votarán por Ecuador.

Tanto Espinosa como Flores se sometieron en mayo al examen de los Estados miembros, en sendos diálogos en los que defendieron sus programas y prioridades.

Desde entonces, han seguido trabajando con el fin de recoger apoyos entre los países de todo el mundo, en una situación poco habitual, dado que tradicionalmente los grupos regionales pactan un nombre y las elecciones se celebran sin competencia.

Para salir elegido, un candidato necesita obtener el respaldo de una mayoría simple de la Asamblea General, donde cada uno de los 193 Estados miembros cuenta con un voto.

Además de la preferencia de los países por una u otra aspirante, en la elección entran también en juego alianzas internacionales, intereses geopolíticos y cuestiones específicas de la agenda multilateral.

La cuestión palestina, por ejemplo, se presenta en este caso como una de las claves de la elección, con Ecuador ofreciendo su pleno apoyo a las aspiraciones nacionales de los palestinos y Honduras como uno de los países más próximos a Israel.

El Gobierno hondureño, junto al de Guatemala, fue uno de los pocos que mostró su apoyo al reconocimiento de Jerusalén como capital de Israel por parte del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, decisión que fue condenada por una resolución de la Asamblea General de Naciones Unidas.
Ello, a priori, podría restar a Flores apoyos entre los países árabes y dentro del amplio grupo del Movimiento de Países No Alineados.

En su diálogo con los Estados miembros el pasado mayo, la embajadora hondureña buscó entre otras cosas el respaldo de las naciones pequeñas con el argumento de que Ecuador rompió un acuerdo para apoyar su candidatura.

"Si en diplomacia se rompen los hilos cohesivos de lo acordado, ya sea bilateral o multilateralmente, qué esperanza queda para el considerable número de países menos favorecidos del mundo de que sus derechos no serán pisoteados?", se preguntó entonces Flores.

Además, reivindicó el derecho de todas las naciones a tener acceso a la Presidencia de la Asamblea, que Honduras nunca ha ocupado y que Ecuador sí disfrutó entre 1973 y 1974.

De salir elegida Espinosa, su país sería el primero en repetir al frente de este órgano, fuera de sesiones especiales, poniendo fin a una tradición que dura décadas.

La canciller ecuatoriana defiende que conforme pasan los años es necesario que este tipo de entendimientos sean "flexibilizados porque los escenarios son distintos" y que también es importante asegurar una rotación "subregional" que se mantendría si la presidencia la ocupa un país suramericano y no uno centroamericano.

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