3 de December de 2014 20:20

El Niño Dios se retoca en Guayaquil

Xavier Gómez trabaja en la reparación y fabricación de imágenes como lo aprendió de su abuelo y de su madre. Foto: Mario Faustos / EL COMERCIO.

Xavier Gómez trabaja en la reparación y fabricación de imágenes como lo aprendió de su abuelo y de su madre. Foto: Mario Faustos / EL COMERCIO.

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Juan Carlos Mestanza

Recibiendo la brisa de la tarde porteña y sentados bajo el pórtico de una edificación de dos plantas, cinco personas trabajan laboriosamente con pinceles en medio de varias imágenes religiosas.

Es la esquina de Los Ríos y General Gómez, famosa en el sur de Guayaquil por el intenso movimiento que alcanza cada diciembre. Allí funciona un taller en el cual, por décadas, se repara, mantiene o retocan las figuras de los nacimientos y adornos navideños.

Son negocios familiares heredados de mano en mano, cuenta María Georgina Andrade, propietaria desde hace 50 años del taller que le dejó su padre Miguel Sánchez, y este a su vez de su progenitor. “Aquí, en esta dirección, el negocio tiene unos 60 años. Como ocurre para cada Navidad tenemos trabajo hasta el 6 de enero”, cuenta Andrade, mientras recibe un trabajo de retoque de cinco Niños Jesús.

A su alrededor trabajan su actual pareja Francisco Segura, su sobrina Katty Moreira, su hijo Gustavo Vera y su vecino Vicente Zambrano. Este último, de 39 años, labora en el taller desde los 13 años. Siente el mismo entusiasmo que irradia la Navidad como cuando empezó estas tareas siendo un adolescente.

Francisco Segura trabaja en el pintado de adornos para los nacimientos que son retocados en un taller familiar. Foto: Mario Faustos/ EL COMERCIO.

Francisco Segura trabaja en el pintado de adornos para los nacimientos que son retocados en un taller familiar. Foto: Mario Faustos/ EL COMERCIO.

La imagen que más llega para esta fiesta de fin de año es la del Niño Dios. “Es una antigua costumbre de tener bien adornado el nacimiento y por ello traen a retocar o reparar los diversos adornos”, dice Zambrano.

Fanny Chávez acude al sitio y de una funda saca dos imágenes, un angelito al que le falta un pie, y un pastor. “Son regalos especiales de muchos años. De allí que es una tradición arreglar lo que se dañe o esté despintado”, expresa.

Ella llegó desde el centro, Rumichaca y 10 de Agosto. “Sé que el trabajo aquí es garantizado”.

Las imágenes también son de otras ciudades e incluso del exterior. “Desde Estados Unidos me traen siempre una Virgen del Cisne. Y hay un señor que viene desde Quito a poner guapo un Niño Divino, que tiene los colores del Barcelona”, cuenta doña María.

Otro negocio de tradición familiar es el Taller de Artes y Oficios Divino Niño, ubicado en General Gómez y Villavicencio, sur de la urbe.

Su actual propietario, Xavier Gómez, aprendió el oficio de su abuelo Gilberto Reyes y de su madre, Elsa Reyes Quimí. “Antes estábamos en Antepara y Aguirre, y hace 20 años venimos acá. Igual nuestros clientes de siempre nos buscan para que les arreglemos sus imágenes o les demos una retocadita”, dice Gómez, mientras termina de pintar el cabello de una figura de San José.

Junto a él está Mónica López, su esposa. Entró al arte de darle un color diferente a la Navidad hace 30 años, cuando se casó.
“Las imágenes que más nos traen al taller son el Niño Dios y el Divino Niño. Pero también están María, José, los pastores, los ángeles”.

En General Gómez y Los Ríos, María Andrade (der.) dirige un antiguo taller de reparación de figuras para nacimientos. Foto: Mario Faustos/ EL COMERCIO.

En General Gómez y Los Ríos, María Andrade (der.) dirige un antiguo taller de reparación de figuras para nacimientos. Foto: Mario Faustos/ EL COMERCIO.

Muchas veces las figuras están en buen estado, pero -por una tradición- sus dueños las llevan para darle “una manito de gato. Jesús nos da los 365 días del año y nosotros le damos una vez al año con motivo de la Nochebuena”.

Gómez dice que también les llegan trabajos desde Santa Elena, La Libertad, Posorja, Playas, en especial de las iglesias. “Hay sitios donde se designa un prioste y este se encargan de presentar al Niño Dios muy bien arregladito”.

Los talleres empiezan su trabajo a las 07:00 y se extienden hasta las 19:00, aunque a medida que se acerca la Navidad, se labora hasta la madrugada. Abren de lunes a domingo.
En ambos casos, los talleres laboran los 12 meses del año, pero sus propietarios coinciden en que diciembre es el de más volumen de trabajo por las festividades de Navidad.

No olvide
Entre los materiales que utilizan están la cerámica, madera, yeso, resina, marmolina, mármol...

La entrega de los trabajos depende del material y lo que el cliente requiera. Por lo menos son 4 días.

Los precios también varían, según el trabajo. Hay reparaciones desde los USD 8.

En el Mercado de las 4 Manzanas y cerca a la iglesia San José también se hacen labores de reparación.

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