21 de mayo de 2016 17:32

Guayaquil pone en marcha un plan para reducir su huella de carbono

Imagen referencial del servicio de transporte público Metrovía en Guayaquil. Foto: EL COMERCIO

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Redacción Guayaquil

Mejorar su sistema de transportación, el tratamiento de los residuos y optimizar el consumo desde los hogares. Estas son algunas bases del plan para reducir la huella de carbono y la huella hídrica de Guayaquil.

Las estrategias para mitigar la contaminación de la ciudad, con más de 3 millones de habitantes, fueron presentadas en esta semana en la Municipalidad y cuentan con el respaldo del
Banco de Desarrollo de América Latina de la Corporación Andina de Fomento (CAF). Cada estrategia ha sido esbozada para obtener resultados en los años 2018, 2025 y 2035.

La ampliación de la flota de buses del sistema Metrovía es una de las propuestas que ya está en marcha. Por ejemplo, dentro de los próximos dos años se espera que se adicionen 80 buses.

Además se plantea fomentar las rutas de ciclovías e implementar el día del peatón. En cuanto al manejo de residuos se definen proyectos de reciclaje, tecnología para la quema de biogas en los rellenos sanitarios y en las plantas de tratamiento de aguas residuales. Para los hogares se busca fomentar el uso de paneles solares y hay un proyecto de instalación de terrazas verdes en edificaciones públicas.

Bolívar Coloma, director de Ambiente del Municipio de Guayaquil, explica que el promedio anual de inversiones supera los USD 1,5 millones. Esto para proyectos relacionados con ambiente y cambio climático.

El diagnóstico para definir este plan surgió con el proyecto Huella de Ciudades, que empezó en Guayaquil en el 2014. Según ese análisis, la huella de carbono -las emisiones de carbono- es 6,8 millones de toneladas de CO2 equivalente para la ciudad, al año; mientras que la huella hídrica -la cantidad de agua dulce que se consume y se contamina- es de 1 015 millones de metros cúbicos.

Valeria Revilla, coordinadora técnica del proyecto, explica que el sector con mayores aportes de CO2 es el de transporte, con el 39% de las emisiones de dióxido de carbono equivalente. Le siguen los sectores de residuos (con el 25%) y el residencial (con el 16%). En última escala están los sectores industrial, comercial e institucional.

En cuanto a la huella hídrica, el principal componente es la huella gris. Esta se relaciona con las aguas residuales generadas por los ciudadanos. El 72% de esa huella se genera en el sector residencial.

"Al aplicar las medidas de mitigación, el potencial de reducción de la huella de carbono es de 20%. Y de no aplicarse podría subir un 37%. En cuanto a la huella hídrica, al aplicarse las medidas puede generarse una reducción del 42% de la huella. Y de no hacerlo podría subir en un 26%", asegura Revilla.

El plan de reducción de la huella hídrica contiene 11 puntos, entre ellos la instalación de sistemas de válvulas reguladoras de presión de agua, sustituir las tuberías dañadas, ampliar la red de alcantarillado, entre otros.

También destaca el impulso que tendrá el Fondo para la Conservación de la cuenca del río Daule, la principal fuente de abastecimiento de Guayaquil. La semana pasada se formalizó la cooperación de la CAF, entidad que aportará USD 100 000, no reembolsables, para la elaboración de un estudio que permita priorizar acciones de intervención en ese caudal.

El proyecto es dirigido por la Empresa Municipal de Agua Potable y Alcantarillado de Guayaquil (Emapag-Ep). Su gerente general, José Luis Santos, indica que el Daule representa el 40% de la cuenca del río Guayas. Y de su cuenca depende el 28% de la población del país (más de 4 millones de habitantes).

Pero el Daule afronta graves problemas: soporta grandes descargas residuales de industrias, residencias y sectores agrícolas; sufre una alta deforestación y sedimentación, que continuamente generan inundaciones.

Algunas de las acciones de conservación en análisis son el mejoramiento del área forestal, la implementación de planes de educación y administración ambiental, el control de la polución del agua y otros. Pero el estudio técnico que se hará con el porte de la CAF definirá cuáles son las medidas más urgentes. Sus resultados se conocerán a fines de este año.

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