13 de agosto de 2014 00:05

64 familias fomentan el turismo comunitario

Los guías nativos recorren el páramo, cerca de la laguna Culebrillas. Foto: Glenda Giacometti/ EL COMERCIO.

Los guías nativos recorren el páramo, cerca de la laguna Culebrillas. Foto: Glenda Giacometti/ EL COMERCIO.

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Cristina Márquez. Redactora

Comida tradicional, artesanías y el alquiler de caballos es la oferta de los habitantes de la comunidad Launag Grande.

Las 64 familias dan sus servicios de su emprendimiento en turismo comunitario para que los turistas se paseen por el tramo mejor conservado del Qhapaq Ñan, mejor conocido como el ‘Camino del Inca’.

Launag Grande está situada en un sitio estratégico del páramo ya 30 minutos del cantón Chunchi, sur de Chimborazo.

En los alrededores hay cascadas, cerros con altos pajonales dorados, ríos y senderos naturales protegidos con paredes de rocas. El paisaje que se admira desde los puntos más altos es el atractivo más promocionado por los indígenas.

LAGUNA

“Las operadoras llegaban con turistas todo el tiempo. Un día nos reunimos y decidimos que era momento de aprovechar bien la belleza natural de nuestra comunidad y la riqueza histórica del Camino del Inca para iniciar un negocio similar y mejorar nuestros ingresos”, recuerda Víctor Guadalupe, presidente de la comunidad.

En el 2013, la casa comunal se convirtió en la hostería La Parada del Inca, con capacidad para hospedar a 20 personas. La inversión fue de cerca de USD 30 000, financiada por el Municipio y los beneficiarios, que aportaron con su trabajo.

La casa está revestida con madera para hacerla confortable y abrigada. Tiene dos salas con chimeneas, cinco habitaciones para los huéspedes, una cocina y un comedor. Se ofrecen paquetes que cuestan desde USD 50, que cubre la guía sobre la flora y fauna, convivencia con las familias indígenas, hospedaje y alimentación.

LAGUNA

También, los recorridos a caballo por los senderos naturales y el Camino del Inca. Esta visita se hace con la compañía de un guía nativo. En Launag Grande cinco personas se capacitaron en el Ministerio de Turismo para obtener esta acreditación.

La aventura de los viajeros se inicia en el norte de la comuna, donde concluye la vía de tercer orden que conecta a tres sectores. Allí los turistas escogen los caballos mansos que los llevarán por los cerros hasta la laguna de Culebrillas.

Antes de salir, los guías explican que el caballo se asemeja a un automóvil. “Hay que sostener duro las riendas y asegurar bien los pies en los estribos”, recomienda Víctor Guadalupe. Él conoce bien cada espacio en los páramos que rodean su comunidad y todas las leyendas que contaban sus abuelos.

Una de las historias que más llama la atención al llegar es sobre dos rocas gigantescas, con formas de personas. “Una monja y un cura viajaban desde Cuenca cuando los sorprendió una tormenta. Ambos se transformaron en piedras y hoy son vigilantes”, relata

El ascenso a la cumbre del cerro es más empinado desde ese punto. Es entonces cuando los guías indican que es momento de aflojar las riendas del caballo para avanzar con más rapidez, incluso para los jinetes más experimentados está permitido galopar.

El tramo más alto del sendero está situado a 4 800 metros sobre el nivel del mar. Desde ahí se divisa -a lo lejos- la ciudad de Cañar. En la parte baja aparece la laguna Culebrillas, que tiene cerca de 3 kilómetros de largo y sobre el agua cristalina como un espejo se ven reflejados los cerros ocres y verdes.

“Viajar a caballo por los páramos es una experiencia que vale la pena vivir. Se ven paisajes increíbles, es como estar en el interior de una pintura”, opina Hugo Guaño, uno de los visitantes de la comunidad.

LAGUNA


El recorrido toma cinco horas y concluye en el refugio que instaló el Ministerio de Turismo junto a la laguna. Allí hay un mirador, también se puede acampar, pasear en botes y pescar. De regreso, en la comunidad aguardan las 16 mujeres artesanas. Ellas son especialistas en la elaboración de ponchos, bufandas y gorros de lana de borrego, entre otras prendas de vestir.

Sus creaciones son preferidas por los turistas extranjeros, porque protegen del viento gélido que se siente en la mañana.

NO OLVIDE

Para cabalgar en el páramo se debe llevar ropa térmica, un gorro, guantes y un poncho impermeable.

Los guías ofrecen un curso básico a los turistas antes de montar los caballos. También, los dotan de accesorios.

A la comunidad Launag Grande se accede en vehículo. Se toma un desvío en la carretera Panamericana.

La Unidad de Turismo del Municipio de Chunchi ofrece información. Su número es el (03) 293 6013.

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