24 de julio de 2014 17:52

En Cuenca, el pingüino Nico ya pasó su etapa difícil

‘Nico’ es la cuarta cría de una pareja de pingüinos de la especie Humboldt que vive en el refugio de vida silvestre Yurak Allpa. Foto: EL COMERCIO.

En el Zoológico Yurak Allpa. Los padres pingüinos a la izquierda y el hijo a la izquierda. Foto: EL COMERCIO.

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Redacción Cuenca

El pasado 16 de julio del 2014 ‘Nico’ cumplió tres meses de vida. Es la cuarta cría de una pareja de pingüinos de la especie Humboldt que vive en el refugio de vida silvestre Yurak Allpa, ubicado en la parroquia cuencana de Tarqui, pero el primero que sobrevive a 2 600 metros de altura.

El estado de salud de ‘Nico’ es muy bueno. Por eso, Alberto Vele, propietario del zoológico, cree que pasó las semanas difíciles y que se criará. Desde hace 15 días se alimenta solo y ya no depende de los padres Bolo (macho) y Eladia (hembra). Consume en promedio tres libras de pescado fresco por día.

Las tres crías anteriores de Bolo y Eladia murieron antes de cumplir los dos meses de edad. Alberto presume que la causa fue el exceso de manipulación (limpiar el nido) por parte del personal del zoológico, porque no conocían cómo ayudar en su desarrollo de vida. “En el país no hay expertos en este tipo de animales.

El pingüino nacido hace tres meses en el Zoológico Yurak Allpa, en Tarqui, Cuenca. Foto: EL COMERCIO.

El pingüino nacido hace tres meses en el Zoológico Yurak Allpa, en Tarqui, Cuenca. Foto: EL COMERCIO.

Este refugio tiene más de 10 años, y la pareja de pingüinos en manos de Vele está ocho. A Eladia sus custodios la entregaron voluntariamente porque no podían cuidarla, mientras que Bolo fue rescatado del tráfico ilegal de especies en el cantón fronterizo de Huaquillas, en la provincia de El Oro.

Desde entonces, dentro de la propiedad de cuatro hectáreas adaptó un espacio con piscina que se asemeja a su hábitat: arena, rocas, agua bastante fría… Allí, entre unas rocas armaron el niño los padres pingüinos, pero esta vez no se acercaron las personas que laboran en el zoológico ni siquiera cuando nació el polluelo.

El contacto con el ejemplar ha sido mínimo, pese a que para darle de comer ingresan al área y los padres reciben los trozos de pescado (convina y camotillo) en el pico.

En los primeros meses los padres devolvían parte de su comida y el polluelo (no se conoce si es hembra o macho) se alimentaba. Al momento recibe vitaminas y para ello los veterinarios consultan información básica sobre esta especie en el Internet.

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