27 de agosto de 2015 00:00

Líneas de crédito en caso de erupción del volcán Cotopaxi

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Alberto Araujo

El Ecuador podrá acceder a créditos de emergencia por unos USD 800 millones para afrontar las consecuencias de una eventual erupción del volcán Cotopaxi.

El Ministerio de Finanzas, a través de su departamento de Comunicación, dio a conocer a este Diario que están disponibles para el país dos líneas de contingencias de hasta unos USD 500 millones (0,5% del Producto Interno Bruto, PIB) provenientes del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y con la CAF-Banco de Desarrollo de América Latina.

Adicionalmente, de ser necesario se puede acceder a otra línea con el Banco Mundial, por el equivalente al 0,3% del PIB, lo que representaría alrededor de USD 300 millones más en préstamos.

A través de un correo electrónico, esta entidad señaló que “está analizando líneas de apoyo que se podrían ofrecer al Ecuador en caso de requerirse”.

En total, Ecuador podría disponer de unos USD 800 millones para hacer frente a una erupción del volcán.

De acuerdo con datos oficiales, una abrupta erupción afectaría alrededor de 25 000 negocios por los lahares y la caída de ceniza y 35 657 personas quedarían en el desempleo solo en Latacunga.

En esta ciudad, cerca de 10 000 viviendas se encuentran en zona de riesgo y se debe buscar albergue para unos 45 000 ciudadanos.

El exministro de Economía, Fausto Ortiz, detalla que en épocas pasadas también han existido líneas de crédito de organismos multilaterales para emergencias.

Cuando estuvo al frente de la Cartera de Finanzas, dice que dejó una línea contratada con a CAF-Banco de Desarrollo de América Latina por USD 200 millones para este tipo de emergencias.
Destaca que estas líneas de crédito están disponibles con tasas de interés muy blandas en el orden del 2% y plazos también holgados.

Si bien estos recursos pueden no cubrir toda la emergencia, Ortiz destaca que siempre es positivo tener recursos a la mano para este tipo de contingencias.

Indica además que en caso de una erupción de graves consecuencias, el Estado puede dejar de atender determinados gastos y utilizar los recursos provenientes, por ejemplo, de los impuestos para atender el hecho.

“Recuerde que el valor de los impuestos alcanza los USD 15 000 millones anuales. Eso son cerca de USD 1 000 millones mensuales que pueden redireccionarse por una eventual emergencia”, dice.

Ortiz advierte, sin embargo, que difícilmente se puede dejar de pagar obligaciones de deuda externa como los bonos Global 15 que vencen en diciembre, aunque se enfrente una erupción.
Esto porque en el caso de que el país caiga en cesación de pagos, se le podría cerrar el financiamiento internacional mediante el mecanismo de la emisión de deuda.

El decano de la Facultad de Economía de la Universidad de Cuenca, Víctor Aguilar, coincide en que los créditos de más fácil acceso para una eventual catástrofe serán los de la CAF y el BID.

Pero también podrían estar disponibles créditos bilaterales de países desarrollados por este tipo de emergencias o incluso países vecinos, aunque esto sería más complicado debido a que están enfrentando el fin de la bonanza de las materias primas que exportan.

Aguilar no descarta la posibilidad de que se abran también préstamos no reembolsables o que se difiera el pago de obligaciones por este tipo de coyunturas.

Comienzan los ajustes en empresas públicas

Los recortes en empresas públicas por los bajos precios del petróleo se preparan. Ayer (26 de agosto), el gerente de la estatal Petroecuador señaló que la empresa ha entrado en un proceso de “ajuste y austeridad” debido a la baja de ingresos que está enfrentando el país por la caída vertiginosa del crudo.

En una entrevista concedida a Radio Atalaya de Guayaquil, Pareja indicó que las medidas al interior de la empresa incluirán la optimización de procesos, priorización de gastos y ajustes de personal.

“Tenemos que entrar en un plan inmediato. No podemos mantener la cantidad de personal que tenemos. Debemos tener un ajuste de gastos y personal”, dijo Pareja sin precisar cifras aunque señaló que la nómina de la empresa está cerca de 5 000 personas, a lo que calificó como “demasiado”, en actuales condiciones.

También, señaló que solo se puede correr con los gastos indispensables. “Vamos a trabajar con lo mínimo indispensable”.
Pareja añadió que es preciso que se reúna la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) para definir políticas de precios y que unos cinco países miembros están en la línea de que se reduzca la producción del cartel. Entre ellos, Ecuador, Venezuela e Irán.

El precio del barril de petróleo tipo WTI cerró ayer a la baja en USD 38,60. Es decir, 71 centavos menos que el martes pasado.
No obstante, por el diferencial de calidad o castigo, el precio del crudo nacional es menor. El dato más reciente publicado por el Sistema Nacional de Información señala que el crudo ecuatoriano tipo Oriente se cotizó en USD 34,77 al 20 de agosto pasado.

El presidente Correa ha insistido en los últimos días que en promedio el país tiene costos de producción en alrededor de USD 39 por barril. Sin embargo, esto incluye las tarifas con las empresas privadas porque los costos de Petroamazonas son de USD 27 incluidas las inversiones y depreciación.

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