11 de septiembre de 2016 00:00

Ecuador se acercó a China, Rusia y Bielorrusia en materia de defensa

El 15 de agosto, las FF.AA. recibieron un cargamento militar, incluidos los fusiles HK47, donado por China, como parte de un convenio firmado el 2014. Foto: Wladimir Torres/EL COMERCIO

El 15 de agosto, las FF.AA. recibieron un cargamento militar, incluidos los fusiles HK47, donado por China, como parte de un convenio firmado el 2014. Foto: Wladimir Torres/EL COMERCIO

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Javier Ortega
Redactor (I)
jortega@elcomercio.com

Estados Unidos quedó relegado. En los últimos ocho años, Ecuador ha tenido acercamientos con China, Rusia y Bielorrusia en temas de defensa.

El 15 de agosto, por ejemplo, llegó al país el último apoyo militar de China. Ese día, Beijing entregó a Quito 10 000 fusiles AK47 para renovar la capacidad operativa de las FF.AA.

Entre septiembre del 2008 y mayo del 2012, Ecuador ha suscrito seis acuerdos de cooperación, capacitación y asistencia militar gratuita con el país asiático. Los datos aparecen en un documento al que accedió el legislador Fernando Bustamante, quien es parte de la Comisión de Soberanía y Relaciones Internacionales de la Asamblea.

La postura del actual Gobierno para dar este nuevo giro en materia de defensa ha sido clara: ahora hay un “nuevo contexto geopolítico internacional” y una “creciente proximidad entre Asia y América Latina, sobre todo con algunos países, entre ellos el Ecuador”.

En ese nuevo escenario también aparecen Rusia e Irán, países a los que el Gobierno considera “aliados extrarregionales”. Sobre el primero, Ecuador asegura que ha recuperado una capacidad política, económica y militar que “muchos pensaban definitivamente perdida con la desaparición de la Unión Soviética”.

En el 2014, por ejemplo, Quito y Moscú suscribieron un convenio para fortalecer los museos de las Fuerzas Armadas. Esa asistencia es parte del acuerdo que firmaron en noviembre del 2008 para la cooperación técnico-militar.

También, hay una alianza (2012) con Bielorrusia cuyo fin es colaborar con el Ministerio de Industrias Militares de esa nación. De hecho, en el 2015 Ecuador anunció que se prevé “ensamblar aviones no pilotados” y construir una fábrica de camiones bielorrusos.

De Irán, en cambio, el Gobierno señala que “ejerce una influencia cada vez más marcada en el Medio Oriente”.­
Bajo este contexto, el distanciamiento con Washington ha sido progresivo.

En el 2009, las Fuerzas Armadas asumieron el control total de la Base de Manta. El complejo tenía injerencia de soldados estadounidenses desde 1999, cuando el entonces presidente Jamil Mahuad firmó un convenio de cooperación por 10 años para el control del narcotráfico.

EE.UU. destinaba un millonario presupuesto para esta base. Solo entre 2001 y 2002, entregó USD 61,2 millones para las operaciones del complejo.

Desde los años 80, Washington priorizó la asistencia militar a Quito mediante dos vías: equipos (aviones, tanques, vehículos de transporte, sistemas de defensa antiaéreas, radares) y entrenamiento a soldados, según informes del Departamento de Estado de EE.UU.

Pero la salida de Ecuador del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca, en el 2014, confirmó la nueva visión geopolítica del Gobierno y el distanciamiento de EE.UU.

Ecuador tildó a ese pacto como “anacrónico”, pues regía desde 1947, y denunció que “fue promovido por los EE.UU. para defender sus intereses en la región, en el contexto de la Guerra Fría y de la lucha contra el comunismo”.

Bertha García, experta en temas de defensa, confirma ese distanciamiento y aclara que esto se inició tras la invasión de EE.UU. a Iraq, en el 2003, y “se profundizó” con la llegada de Rafael Correa a Carondelet.

Sin embargo, César Navas, ministro coordinador de Seguridad, asegura que aún hay apoyo de EE.UU. en el control del narcotráfico, por ejemplo. Pero sí reconoce que ahora ya no admiten ayuda “bajo condicionamientos”.

De hecho, en la Agenda Política de la Defensa 2014-2017, un documento elaborado por el Ministerio de Defensa, se dice que las drogas y el terrorismo se convirtieron en el nuevo “enemigo” de Estados Unidos, tras el fin de la Guerra Fría. Y se advierte que, bajo ese pretexto, comenzó a influir en la región con “ayudas” militares.

Estudios que la Red de Seguridad y Defensa de América Latina levantó entre 2008 y 2014 reportan acuerdos en temas de defensa con 12 países, en los que se destaca China, Bielorrusia y Rusia, pero no aparece EE.UU. (ver mapa).

La mayoría esos convenios es con China. Este Diario solicitó una entrevista con el Ministerio de Defensa sobre este tema. Allí dijeron que el diálogo sería con el viceministro, pues conoce los acuerdos e incluso ha viajado al país asiático, pero hasta el cierre de esta edición la cita no se concretó.

Sin embargo, en la página oficial de Defensa hay al menos 20 noticias publicadas entre el 2013 y agosto del 2016 sobre la colaboración de China a Ecuador. En todas se habla del “fortalecimiento entre las dos naciones”, el “acercamiento” o la “estrecha relación” que hay.

Chang Wanquan, ministro de Defensa de ese país, dijo en septiembre del 2014 que “esos lazos de amistad se reflejan en los más de 100 oficiales ecuatorianos que se han formado” en ese país “en los últimos años”.

Pero la cooperación también se ha profundizado con las naciones de la región. “Hoy nuestra mirada está en el sur”, asegura el Gobierno en la Agenda Política de la Defensa 2014-2017. Actualmente hay convenios con Brasil, Venezuela, Chile, Uruguay, Argentina, Colombia y Perú. Esa nueva visión se materializó en el 2011 con la creación de la Unasur, que busca la integración de la región y la paz.

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