24 de octubre de 2015 18:49

La comunidad indígena Salasaka mantiene el rito del pisoteo del poncho

La comunidad indígena Salasaka mantiene la tradición del pisoteo del poncho. EL COMERCIO

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Modesto Moreta

Los ritos del tejido y el pisoteo del poncho de los habitantes de la comunidad indígena Salasaka se iniciaron el sábado 24 de octubre del 2015. El culto está en manos de los hombres de esta población, localizada a 12 kilómetros de Ambato, en Tungurahua. La actividad concluye luego de 12 horas de pisoteo y remojo en agua hirviendo.

La comunidad indígena Salasaka mantiene la tradición del pisoteo del poncho. EL COMERCIO

La comunidad indígena Salasaka mantiene la tradición del pisoteo del poncho. EL COMERCIO

Manuel Jeréz, artesano de la localidad, confecciona el poncho en su taller localizado en la comunidad Kuriñan. En sus dos telares elabora este abrigo que identifica a los hombres de la comunidad. Luego lo entrega a su dueño para abatarlo (envolverlo similar a un embutido y amarrarlo con pedazos de soga en todo lo ancho) y pisotearlo.

Jeréz cuenta que en las ocho fiestas de los Finados, Inti Raymi, Paukar Raymi, El Caporal, Los Capitanes y otras celebraciones ancestrales que tiene la comuna en el año, los priostes se engalanarán confeccionando sus trajes nuevos, especialmente el poncho negro, que le dan importancia a esa persona durante el festejo. Pero la fecha en que más se usa es en el Día de Los Difuntos que se celebra el 2 de noviembre.

Elaborar esta prenda toma cuatro días. Se compone de dos partes de 60 centímetros cada una y 2,50 metros de largo. De la unión se encarga Martha Chango habitante de Salasaka. Ella envió a tejer seis ponchos dos para su esposo y 4 para sus dos hijos de 10 y 6 años.

La comunidad indígena Salasaka mantiene la tradición del pisoteo del poncho. EL COMERCIO

La comunidad indígena Salasaka mantiene la tradición del pisoteo del poncho. EL COMERCIO

En su casa, ubicada en la vía Ambato-Baños, se preparó chicha, papas asadas con cuy y caldo de gallina. La mujer, de 35 años, invitó a sus familiares para que ayudaran en una minga a pisotear estas prendas.

En una olla grande de aluminio hirvió el agua. Allí se introdujo la prenda envuelta como un embutido para luego pisarlo dándole la vuelta. Todo el proceso durará entre 10 y 12 horas. "Es una tradición de más de 150 años que la seguimos trasmitiendo de generación en generación. Nuestros abuelos y padres nos enseñaron y nosotros continuamos para que aprendan nuestros hijos", cuenta Carlos Masaquiza, uno de los expertos de la comunidad.

Explica que el poncho es celoso, debe hacer este paso gente que sabe, caso contrario se daña la prenda. Al final el tamaño del poncho quedará en 74 centímetros de ancho y 2,25 de largo. Abatar un poncho en Salasaca es una fiesta donde hay comida en abundancia.

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