10 de agosto de 2017 00:00

Ecuador se juega por la Alba y Maduro

Los miembros de la Alba se dieron cita el pasado martes, en Caracas. Concidieron en que se intenta desestabilizar al gobierno de Nicolás Maduro. Foto: AFP

Los miembros de la Alba se dieron cita el 8 de agosto de 2017, en Caracas. Concidieron en que se intenta desestabilizar al gobierno de Nicolás Maduro. Foto: AFP

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Adriana Noboa

El cambio de estilo del nuevo Gobierno aún no ha llegado a la política exterior. La canciller María Fernanda Espinosa mantiene el mismo discurso sobre Venezuela que abanderaron sus antecesores Guillaume Long y Ricardo Patiño.

Defiende la no injerencia, el respeto a la soberanía y a la autodeterminación, el apoyo al diálogo y el rechazo a las sanciones. Esa fue la posición oficial de la Canciller, presentada durante la cita de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (Alba), el martes 8 de agosto de 2017 en Caracas.

En este sentido hay una coherencia con el Plan de gobierno de Lenín Moreno, que ofreció fortalecer la integración regional en Unión de Naciones Suramericanas, la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) y la Alba.

El plan oficialista condena el imperialismo, el neocolonialismo, la injerencia y la intervención en otros Estados.

Antes de ser posesionado, Moreno abogó, en abril, por un diálogo entre el Gobierno venezolano y la oposición para buscar acuerdos mínimos, pero respetando la autodeterminación de cada pueblo.
Después de ser electo, en mayo, lo repitió en Bogotá. Aunque agregó que las instancias internacionales son el lugar para buscar una solución.

Desde entonces, el Mandatario se ha ocupado de la coyuntura nacional y no se ha vuelto a pronunciar sobre lo que sucede en Venezuela.

No así la canciller Espinosa, quien ha sido consultada en varias ocasiones por la prensa, para conocer la posición del Estado sobre el tema. La cautela primó en la mayoría de respuestas. Pero en la cita del Alba, Espinosa fue más abierta.

Aseguró que es “fundamental defender y fortalecer nuestros procesos progresistas... coordinar y establecer una fuerza colectiva en la región”. Abogó por “un trabajo más agresivo en los medios de comunicación, con una política y estrategia diversificada”.
El martes, Ecuador tomó así una posición concreta. Se alineó con los demás países de la Alba para respaldar al gobierno de Nicolás Maduro.

El bloque reúne a Antigua y Barbuda, Bolivia, Cuba, Dominica, Ecuador, Granada, Nicaragua, San Cristóbal, Santa Lucía, San Vicente, Surinam, Haití y Honduras. Ellos reconocieron el proceso eleccionario de la Constituyente.

Dicho proceso ha sido rechazado ya por la Unión Europea, el Mercosur, Estados Unidos y otros 12 países del continente.
La Alba rechazó las medidas económicas impuestas
por Estados Unidos, que fueron ampliadas ayer, 9 de agosto, y lo que denominaron el intervencionismo para conseguir un cambio de régimen.

Ese mismo día, en Lima, se dio una cita antagónica. Asistieron cancilleres y representantes de 17 países. Ellos firmaron una declaración.

En ese documento afirman que Venezuela ya no es una democracia, que la Asamblea Constituyente es ilegítima y condenan “la violación sistemática de los derechos humanos y las libertades fundamentales”.

Esto se suma a la suspensión política a Caracas por parte del bloque económico del Mercosur, que advirtieron será por un tiempo indefinido. Así lo anunciaron los países miembros (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay) el fin de semana pasado, hasta que se “restaure la democracia” en Venezuela.

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