29 de November de 2009 00:00

Ecuador abre espacios para la gasolina verde

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Redacción Guayaquil 

Por el tubo de escape de un auto se emite un coctel contaminante. Dióxido de azufre (SO2), dióxido de carbono (CO2), monóxido de carbono (CO), óxidos de nitrógeno (NOx) y hasta partículas sólidas. Todos se  generan debido a la  combustión de la gasolina.



Más alternativas
La palma africana   es uno de los productos clave para  producir  biocombustibles.   
370 000 toneladas      métricas es la producción actual de   aceite de palma. El país   registra un excedente de 160 000 toneladas. 
Las sustancias  celulósicas, como   el almidón de maíz o de
la yuca, también se emplean  para la extracción de etanol.
 La soya     se usa en países como Brasil.  Pero   su uso causa  polémica por la seguridad alimentaria.A escala global, se calcula que los coches liberan cerca de 300 millones de toneladas de gases tóxicos cada año a la atmósfera. Ecuador no es la excepción.
Solo en Guayaquil, el parque automotor es de 248 000 vehículos, aproximadamente. Transitar por la avenida Quito o por la Benjamín Rosales, junto a la terminal terrestre, resulta sofocante para Vicente Delgado. “Se siente el esmog. En las horas pico hay que subir la ventana porque es insoportable”, cuenta el conductor.

Una de las alternativas para minimizar el impacto de los combustibles  sobre  el ambiente es la gasolina verde.  Esta es una mezcla de gasolina corriente con etanol, un alcohol que se obtiene del jugo de la caña de azúcar. 

Xavier Andrade, gerente de Biocombustibles del Ministerio de Coordinación de la Producción, dice que la meta es reducir el consumo de las naftas con altos niveles de octanos, un producto que se importa para usarlo en la refinación de la  gasolina.

En su lugar se añadirá a la fórmula un 5% de etanol y se alcanzará, gradualmente, un 10%. “El costo final se mantendrá en el mismo precio que tiene ahora la gasolina”, especifica Andrade.

El plan piloto será en Guayaquil. Y aunque se anunció su lanzamiento para octubre pasado, su aplicación se aplazará para mediados de diciembre, por ajustes en la contratación del etanol por parte de Petrocomercial.

El Centro de Desarrollo Tecnológico Sustentable de la Escuela Superior Politécnica del Litoral (Espol) desarrolló el plan. Alfredo Barriga, miembro del equipo de investigadores, explica que la gasolina ‘bio’ tiene dos ventajas: la reducción del rubro de importación de las naftas y la disminución de gases contaminantes.

El consumo diario de la ciudad es de 1 800 000 galones de gasolina. Francisco Torres, director del Centro de Estudios del Medio Ambiente de Espol, dice que en la  primera fase venderán 400 000 galones  de la mezcla, por día.

Para la extracción de etanol,  los estudios plantean que se requieren unas   50  000  hectáreas de caña de azúcar.      Según el   Ministerio de Agricultura, en el país hay   unas 130 000 hectáreas  sembradas.

Pero la caña no es el único producto base para la producción de biocombustibles. Actualmente, la Espol trabaja un programa para sustituir  combustibles fósiles por lípidos o aceites de     microalgas.

La investigación, en la que también participa la Facultad de Ciencias Naturales de la Universidad de Guayaquil, establece el monitoreo, aislamiento e identificación de especies de microalgas marinas y de agua dulce.

Xavier Álvarez, científico de la Universidad  de Guayaquil, explica que en su materia seca, estas especies pueden concentrar entre 40 y 60% de aceites e hidrocarburos. Con esa producción se obtendrá una biomasa que posteriormente   se convertirá en   biodiésel. 

Como primer paso, el proyecto contempla   crear un cultivo con biorreactores (recipientes  que   mantienen un ambiente biológicamente activo). Esto  permitirá aprovechar al   máximo los lípidos de la masa microalgal. Tras el     secado, se extrae  el aceite por medios mecánicos y químicos.

El diseño de una planta piloto experimental, o biorefinería, es parte del programa. Ahí se procesará biopetróleo, así como la biomasa y el aceite microalgal.

La evaluación del producto final se hará mediante pruebas de  estándares internacionales.   Finalmente se desarrollarán pruebas en motores de combustión interna (fijos y de vehículos).

El piñón es otra de las alternativas. En la lucha del diésel frente  al aceite de piñón la ventaja es amplia. Las  pruebas  de su    uso en plantas hidroeléctricas  muestran una reducción del   26,5% de las emisiones de   CO2 y no se genera  azufre. De ahí que se perfila como la nueva gasolina ecológica.

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