20 de abril de 2017 00:00

41 600 nuevos subempleados en Quito

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Redacción Negocios y
Sierra Centro (I)

Quito, Guayaquil y Ambato fueron las ciudades donde más creció el subempleo, según el reporte publicado este martes 18 de abril por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC).

Luisa Briceño vende comida en un quiosco. Gana menos del salario básico. Foto:  Julio Estrella / EL COMERCIO

Luisa Briceño vende comida en un quiosco. Gana menos del salario básico. Foto: Julio Estrella / EL COMERCIO


El subempleo es un trabajo de menor calidad. La característica principal es que el trabajador gana menos del salario básico o está trabajando menos de las 40 horas semanales y tiene deseo de encontrar un nuevo trabajo.

Con el 22,8%, Guayaquil registró la mayor tasa de subempleo, pero la capital ecuatoriana fue la que evidenció el mayor incremento. En Quito hubo 41 600 nuevos subempleados el último año.

Ángela Peñafiel perdió su empleo en el sector público hace siete meses y decidió emprender con un negocio de venta de ropa. “Por la crisis, las ventas han estado bajas. Desde el mes pasado empezó a recuperarse algo”. Gana menos del básico y espera hallar un empleo para tener ingresos fijos.

En igual situación está Luisa Briceño, quien tiene un negocio de comida típica en La Marín, en el centro de Quito. Sus ingresos no superan los USD 350 y trabaja por horas, pero dice que “es lo único que hay por ahora”. Necesita los ingresos para mejorar la situación de vida de sus tres hijos. Las ventas de su negocio han bajado en un 40% el último año.

Si bien las cifras que presentó el INEC reflejan un aumento del empleo bruto, especialmente en el sector comercial, Patricio Alarcón, presidente de la Cámara de Comercio de Quito, cree que aquello está impulsado por un aumento del empleo informal y del subempleo. “Lo que demuestra eso es que la economía no va bien”.

Otro indicador que evidencia un deterioro de la calidad del empleo es la caída del denominado empleo adecuado.

Esta categoría que introdujo el INEC a finales del 2014 muestra las actividades donde el trabajador cumple las 40 horas semanales y gana el salario básico unificado o más.

Según cifras del INEC, en marzo pasado frente a igual mes del 2016 el empleo adecuado disminuyó en Quito, Guayaquil y Ambato entre 3,5 y 4,8 puntos porcentuales.

Para Alarcón esto refleja que subió el nivel de despidos y que la gente busca alguna actividad para generar ingresos, a veces en condiciones precarias. “Esto ha incrementado el subempleo, solo en comercio se han incorporado 60 000 personas en esta condición”.

Alarcón añade que el año pasado se perdieron 187 000 afiliaciones del sector privado en el Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS).

En Guayaquil la tasa de subempleo subió 4,4 puntos porcentuales. Miguel Ángel Ramírez es técnico en mecánica automotriz. Desde febrero trabaja por proyectos para una empresa de seguridad que tiene poco tiempo en el mercado. “Me pagan USD 18 por día. En marzo logré ganar algo por 23 días trabajados. Pero es de palabra, no hay contrato”, dijo Ramírez, quien tampoco está afiliado al IESS.

Susana Herrero, directora del Centro de Investigaciones Económicas de la Universidad de Las Américas, explica que el subempleo tiende a incrementarse en el país por insuficiencia de puestos de trabajo formales para la población.

Agrega que en el sector servicios es donde más fácil se cae en esta condición. Citó específicamente los casos del comercio y el transporte.

En Ambato el subempleo subió del 16% al 20% en el último año, lo que se evidencia en las calles céntricas de la ciudad.

El Municipio calcula que, al menos, 700 personas comercializan sus productos por los alrededores de las calles Tomás Sevilla y las avenidas 12 de Noviembre y Cevallos.

Emma Ases recorre todos los días las calles de Ambato. Lleva en sus brazos una canasta de carrizo llena con fundas de chifles. Desde hace tres años trabaja como comerciante informal.

Ases dice que su pareja, de profesión albañil, trabaja en pequeñas construcciones como ayudante. Al mes, los dos ganan USD 350 que les ayuda a solventar en parte los gastos de la casa. “La situación está difícil, la gente ya no se construye como antes. Tampoco la venta de los chifles es buena, no hay plata”, dice Ases.

La crisis económica provocó que las ventas en los almacenes de repuestos, neumáticos, electrodomésticos, autos usados se redujera entre el 25 al 40%. Eso dejó en la desocupación a más de 7 200 personas el último año, cuenta Diego Proaño, decano de la Facultad de Contabilidad y Auditoría de la Universidad Técnica de Ambato.

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