12 de julio del 2016 00:00

Los plazos para pagar la deuda pública de Ecuador se acortan

Desde abril, proveedores reclaman valores a Finanzas. El viernes hubo un plantón. Alfredo Lagla / EL COMERCIO

Desde abril, proveedores reclaman valores a Finanzas. El viernes hubo un plantón. Archivo / EL COMERCIO

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Mónica Orozco
y Sebastián Angulo (I)

En términos de endeudamiento, Ecuador viene acumulando una pesada carga llamada intereses. En el 2009, tras la renegociación de la deuda externa, el pago de intereses del país bajó de USD 728 millones a 531 millones, según datos de la ejecución presupuestaria del Ministerio de Finanzas.

Pero a partir del 2010, esa factura comenzó a crecer y este año se tiene previsto cancelar USD 1 750 millones (ver gráfico). Si bien la deuda pública también comenzó a subir a partir de ese año, los intereses incrementaron a un ritmo mucho mayor. Entre el 2010 y este año, el saldo de la deuda pública creció un 157%, pero el pago de intereses aumentó en 208%.

Una razón estructural que explica esta situación fue la decisión de Ecuador de no pagar una parte de su deuda externa en el 2009, obligando a los acreedores a renegociarla.

Esto cerró las opciones de financiamiento, lo que llevó al Gobierno a tocar las puertas de China, dice el exministro de Economía, Fausto Ortiz.

“Las primeras operaciones de preventa de crudo con China en 2009, que el Gobierno no considera deuda, marcaron tasas de interés altas y la entrega de colaterales (garantías)” en futuros créditos. Esas primeras operaciones tenían tasas del 6 y el 7,25%, pese a que tenían como garantía el petróleo.

A los prestamistas les preocupa que el Ecuador tenga el riesgo país más alto en la región, después de Venezuela, y prefieren que su dinero regrese en un menor tiempo, por lo que el Régimen ha contratado financiamiento con un menor plazo en los últimos tres años, tanto en el mercado local como internacional.

En el primer caso, por ejemplo, el vencimiento promedio de emisión de bonos de deuda interna en el 2013 era de 9 años, mientras que el año pasado bajó a 2 años, según el boletín de deuda del Ministerio de Finanzas. Esa tendencia se acentuó este año. En el reporte de la deuda pública de Finanzas de mayo pasado registra una emisión de bonos estatales por USD 792 millones a 22 días de plazo.

Los compradores de estos papeles de deuda interna son otras entidades públicas, entre ellas el Banco Central (BCE).

La última semana de junio los recursos que entrega el Central al Gobierno a través de la compra de papeles de corto plazo subió en USD 333 millones, con lo cual el saldo total de estas operaciones alcanza USD 2 841,5 millones, 46 veces más que lo que registraba en septiembre del 2014 (USD 61 millones).

El gerente del BCE, Diego Martínez, indicó a este Diario en junio pasado que la entidad continuará con estas operaciones mientras las condiciones de liquidez generadas por factores externos sigan siendo difíciles para el país. La entidad ha reconocido que se trata de papeles de menos de 180 días.

Los plazos para la contratación de deuda externa también se redujeron los dos últimos años. Entre el 2014 y el 2015 un tercio de las obligaciones contratadas eran a menos de cinco años (ver gráfico).

Incluso Ecuador recibió en marzo pasado un crédito de liquidez del Fondo Latinoamericano de Reservas (FLAR) por USD 156,5 millones a un plazo de tres meses.

Si bien este año el país consiguió créditos con China por unos USD 3 000 millones a cinco y ocho años, aún siguen siendo plazos estrechos, si se considera que las obras de infraestructura que se ha financiado (carreteras, hidroeléctricas, etc.) son de larga duración y necesitan cubrirse con instrumentos de largo plazo, de 15 o 20 años, dice Ortiz.

Antes del 2009, los plazos más largos eran con los multilaterales y parte de los bonos recomprados en 2009 vencían el 2030, anota el experto.

Pese a las caídas del precio del petróleo y de la recaudación tributaria, el Estado ha honrado el pago de la deuda pública y de los salarios de la burocracia. Pero acumula USD 470 millones en atrasos con municipios por asignaciones de junio y devoluciones de IVA, además de 700 millones con proveedores, según dijo el mes pasado el ministro de Finanzas, Fausto Herrera.

El Gobierno anunció que tenía previsto emitir bonos en el mercado internacional para pagar esos atrasos, lo cual no se dio, según dijo, por la decisión del Reino Unido de abandonar la UE (Brexit). En este escenario, el ministro de los Sectores Estratégicos, Rafael Poveda, emprendió una gira por Corea del Sur y China para lograr nuevos créditos. Serían USD 13 000 millones para financiar la construcción de la Refinería del Pacífico.

El presidente Rafael Correa defendió el viernes pasado el nivel de endeudamiento que mantiene Ecuador, cuyo techo es 40% del Producto Interno Bruto (PIB). Puntualizó que otros países desarrollados como Alemania o Italia tienen un techo de hasta el 96%.

Por esto, para el Mandatario, la preocupación debe radicar en el destino de esos recursos que -en el caso de Ecuador- ha ido a proyectos como hidroeléctricas que ahorrarán USD 1 000 millones al Fisco en compras de combustibles. “Uno de los problemas fundamentales para los países en desarrollo es el financiamiento. Un país pobre tiene que adquirir financiamiento. No nos tienen que asustar con esas cosas”.

Si bien el saldo de deuda, que a mayo estuvo en el 33,5% del PIB, es relativamente bajo si se compara con otros países, Alberto Acosta Burneo, editor de Análisis Semanal, considera que lo que se debe analizar es el peso del servicio de la deuda en las finanzas púbicas: “El pago de capital e intereses fue el 10% del ingreso fiscal en el 2010. Al 2015 esa relación pasó al 34%. El peso de la deuda alcanza niveles importantes”.

En adelante -agrega- el pago del servicio de la deuda debería crecer al mismo ritmo que la economía ecuatoriana.

“El problema es que este año la economía se contraerá; por eso, la deuda no debe seguir creciendo porque va a resultar mucho más difícil de pagar a futuro”, indicó.

Ortiz y Acosta coinciden en que, de cara al nuevo gobierno, la tarea será reestructurar la deuda para ampliar los plazos y mejorar condiciones.

Otros pagos que pueden complicar al Fisco, y que no se considera deuda, son los saldos por preventas de crudo. El Fisco paga hoy en preventas más de lo que recibe. En este año, ingresarán al Fisco -por compromisos de años anteriores- USD 1 545 millones en anticipos petroleros; sin embargo, el Gobierno prevé pagar USD
1 707 millones por estas obligaciones, según datos del Ministerio de Finanzas.

En octubre pasado, el FMI, en su informe sobre la economía ecuatoriana proyectaba que la deuda pública represente este año el 38,3% del PIB, aunque incluidas las preventas sumaría 40,4% del PIB, ligeramente sobre el límite de endeudamiento.

Este Diario envió a Finanzas el pasado 20 y 21 de junio dos cuestionarios en los cuales se solicitó una explicación sobre las obligaciones que no se consideran deuda, y su posición sobre cómo afrontará este año los compromisos adquiridos a corto plazo y con altos intereses, así como los efectos que puede tener esto en las finanzas públicas.

El Ministerio únicamente respondió que, según el art. 123 del Código de Planificación y Finanzas Públicas, hay deuda pública cuando el Estado otorga una garantía a entes públicos, emite bonos o títulos valores, con entidades de crédito internacional y cuando suscribe contratos de garantía para asegurar el uso de contribuciones no reembolsables.

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