23 de marzo de 2015 11:58

Ébola: empujados más allá del límite

Científicos de todo el mundo hacen esfuerzos por combatir el brote del virus Ebola, que ha cobrado al menos 7 000 vidas. Foto: AFP

Científicos de todo el mundo hacen esfuerzos por combatir el brote del virus Ebola, que ha cobrado al menos 7 000 vidas. Foto: AFP

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Médicos sin fronteras

Médicos Sin Fronteras publica un análisis crítico de la respuesta global al Ébola un año después de la declaración del brote más mortal de la historia.

La organización médico-humanitaria internacional Médicos Sin Fronteras (MSF) publica hoy un análisis crítico acerca de la epidemia de Ébola en África occidental que se desarrolló a lo largo del último año, revelando las deficiencias de la respuesta global a la crisis y alertando que el brote, a pesar de una disminución general en el número de casos, aún no ha terminado.

El reporte, titulado “Empujados más allá del límite”, está basado en entrevistas con decenas de trabajadores de MSF involucrados en la intervención de Ébola de la organización. Describe las alertas tempranas que MSF realizó hace ya un año, advirtiendo sobre la expansión de los casos de Ébola en Guinea, la negación inicial de los gobiernos de los países afectados, y las medidas sin precedente que MSF se vio forzada a tomar frente a la inacción global, mientras el brote envolvía a los países vecinos. A lo largo del último año, más de 1 300 trabajadores internacionales de MSF y 4 000 trabajadores locales han sido desplegados en África occidental, donde cuidaron de casi 5 000 pacientes confirmados de Ébola.

“Hoy compartimos nuestras reflexiones iniciales y asumimos una mirada crítica tanto hacia la respuesta de MSF como hacia la respuesta global más amplia al brote de Ébola más mortal de la historia,” dice la Dra. Joanne Liu, Presidente Internacional de MSF. “La epidemia de Ébola demostró ser un evento excepcional que expuso la realidad de cuan lentos e ineficientes son los sistemas de salud y de asistencia para responder a emergencias.”

El reporte detalla los efectos de una “coalición global de inacción” de varios meses de duración, durante la cual el virus se diseminó salvajemente, llevando a MSF a lanzar un excepcional llamamiento para la movilización de actores médicos civiles y militares internacionales con capacidades en bioseguridad. Para finales de agosto, el centro ELWA3 de MSF en Monrovia estaba agobiado por el número de pacientes. El personal se vio forzado a rechazar personas claramente enfermas en la puerta de entrada, con el pleno conocimiento de que probablemente regresarían a sus comunidades e infectarían a otros.

“El brote de Ébola ha sido descripto con frecuencia como una tormenta perfecta: una epidemia que atravesaba fronteras en países con sistemas de salud pública débiles, que nunca habían experimentado el Ébola con anterioridad,” dice Christopher Stokes, Director General de MSF. “Sin embargo, esta es una explicación demasiado conveniente. Para que el brote de Ébola se saliese tanto de control, muchas instituciones tuvieron que fallar. Y fallaron, con consecuencias trágicas y evitables.”

El reporte también establece los desafíos que MSF tuvo que enfrentar a lo largo del año pasado y las difíciles decisiones tomadas ante la ausencia de un tratamiento disponible y de recursos suficientes. Si bien la experiencia de MSF en relación al Ébola se encontraba limitada a un relativamente reducido grupo de expertos, la organización debería haber movilizado más recursos más temprano.

Enfrentando una epidemia excepcionalmente agresiva y una respuesta internacional débil, los equipos de MSF se enfocaron en el control de daños. Incapaces de hacer todo, tuvieron que llegar a un compromiso entre las diferentes prioridades de atención al paciente, vigilancia, entierros seguros y educación comunitaria, entre otras.

“En los momentos más severos del brote, los equipos de MSF no podían admitir más pacientes ni proveer el mejor nivel de atención posible,” dice la Dra. Liu. “Esto fue extremadamente doloroso para una organización de voluntarios médicos, y llevó a intercambios acalorados y tensiones dentro de MSF.”

El proceso de análisis y reflexión de MSF se encuentra en marcha, buscando aprender lecciones que puedan aplicarse en brotes futuros, mientras que se documentan y analizan los datos médicos de los pacientes para examinar los múltiples factores que pueden contribuir a la mortalidad a causa del Ébola. De forma crucial, debe trabajarse en una estrategia global para sostener la investigación y el desarrollo de vacunas, tratamientos y herramientas diagnósticas para el Ébola.

Un desafío significativo queda aún por delante. Para declarar el final de la epidemia, cada persona en contacto con alguien infectado de Ébola debe ser identificado. No hay lugar para errores o para la complacencia; el número de casos semanales sigue siendo más alto que en cualquier otro brote previo, y el total de casos no ha declinado significativamente desde finales de enero.

En Guinea, la cantidad de pacientes nuevamente está aumentando. En Sierra Leona, siguen apareciendo muchas personas portando el virus que no estaban identificadas en las listas de contactos conocidos de Ébola. El 20 de marzo, un paciente testeó positivo para el Ébola en Monrovia: se trata del primer caso confirmado en más de dos semanas desde que el último caso conocido fuese dado de alta en Liberia.

El trauma del Ébola ha vuelto a la gente desconfiada hacia las estructuras sanitarias, ha dejado a los trabajadores de salud desmoralizados y temerosos de retomar los servicios, y ha dejado a las comunidades desconsoladas, empobrecidas y desconfiadas,” dice el reporte.

En los tres países más afectados, cerca de 500 trabajadores sanitarios han perdido sus vidas en el último año, un terrible golpe ante lo que ya era un serio déficit de personal antes de la crisis del Ébola. Es urgente que el acceso a los servicios sanitarios sea recuperado como un primer paso hacia la reconstrucción de un sistema de salud funcional en la región.

“Los fracasos globales han sido brutalmente expuestos en esta epidemia y miles de personas han pagado por ello con sus vidas. Es por el beneficio de todos que se deben aprender las lecciones de este brote, desde la debilidad de los sistemas de salud en países en desarrollo, hasta la parálisis y la lentitud de la ayuda internacional,” concluye el reporte.

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