26 de febrero de 2015 20:58

Narcos captan a más menores para la venta de drogas

En operativos realizados el miércoles, dos menores fueron aislados por la Policía. Foto: Ministetrio del Interior.

En operativos realizados el miércoles, dos menores fueron aislados por la Policía. Foto: Ministetrio del Interior.

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Ivette Viña
ivina@elcomercio.com

Una pistola pequeña con una empuñadura negra y un cañón plateado reposaba todas las noches en la cama de Walter. En el 2010, él solo tenía 12 años. El niño se acostaba pensando en dos cosas: no dejar que sus “enemigos” entraran en su casa para asesinarlo y no quedarse a supletorio en el colegio.

Todo comenzó un año antes, cuando un vecino de su antiguo barrio, la Isla Trinitaria, le dijo que una banda que vendía droga en la zona reclutaba a nuevos integrantes.

Al otro día, él visitó la casa donde se reunía la organización delictiva. Al entrar vio 50 bloques de cocaína sobre una mesa de plástico. El jefe del grupo le entregó uno de estos bloques y le dijo que “si lograba venderlo sería parte de la banda”. Hizo pequeños sobres a USD 1 y distribuyó todo en menos de dos días. Así se vinculó en el microtráfico. Esta es solo una forma en que los menores son captados por las bandas locales.

En otros casos, los investigadores han detectado que los narcos enganchan a los chicos con droga gratuita hasta volverlos dependientes. Luego entregan la sustancia, para que la vendan a otros jóvenes y con ese dinero pagan los pequeños paquetes que ellos consumen.

Según las cifras nacionales de la Policía y el Ministerio del Interior, la cantidad de menores de edad inmersos en hechos de narcotráfico se duplicó en los últimos dos años. En el 2013, la cantidad de adolescentes entre 12 y 17 años aislados por tráfico, tenencia y delitos conexos al narcotráfico fue de 941. En el 2014, esta cifra se elevó a 1 125.

“Los expendedores ofrecen a los chicos una falsa respuesta a las necesidades. Si son de escasos recursos, dan dinero. Si tienen problemas con sus papás les dan un ambiente familiar y por último les ponen a disposición un arsenal de drogas para consumir”, dijo la jefa de la Unidad de Conductas Adictivas del Instituto de Neurociencias de la Junta de Beneficencia, Judith Vintimilla.

Walter disfrutó de estos beneficios. Quienes manejaban su grupo le dieron un arma, le protegían en riñas contra bandas contrarias y tenía cualquier cantidad de narcóticos a su disposición.

El jefe de Servicio Antinarcóticos de la Zona 8 (Guayaquil, Durán y Samborondón), Omar Paredes, recibe mensualmente un reporte donde se registra que entre uno y dos menores, de entre 9 y 16 años son aislados durante operativos antidrogas. Los agentes saben que esas son las edades promedio de adolescentes reclutados dentro del microtráfico.

Este miércoles, policías con pasamontañas, con uniforme camuflaje y fusiles entraron a casas en dos barrios del norte de Quito. Los agentes dijeron que encontraron 800 dosis de alcaloides. Además, dos menores fueron aislados y llevados a la Policía de menores (Dinapen).


En otros casos, los resultados han sido más fuertes. Por ejemplo, el 10 de febrero de este año, en una calzada del suroeste de Guayaquil, dos adolescentes a bordo de una moto dispararon al interior de un auto, donde se transportaba un menor de 13 años que aparentemente llevaba un paquete de heroína camuflado entre su ropa. Según los investigadores, otros dos menores de 11 y 6 años portaban USD 3 000 en monedas.

Mientras la fiscal del caso, María Coloma, revisa el expediente de este hecho, se fija en la edad de los implicados y concluye que “las mafias se están aprovechando de que los menores no son imputables en casos de narcotráfico para evadir la justicia”. La legista menciona que el ataque estaría vinculado con una disputa entre bandas.

El Código de la Niñez y Adolescencia estipula que adolescentes que cometan infracciones deben cumplir medidas socioeducativas.

Amagali J., la celebración de sus 15 años, le trae malos recuerdos. Festejó su onomástico en un centro para menores infractores. Era 2011 y fue aislada tras ser sorprendida mientras trasladaba paquetes ilegales en dos barrios del sur de Guayaquil.

Salió del centro para menores después de seis meses.
Ella no tenía padres, pues fallecieron cuando tenía 5 años. A los 13 comenzó sus nexos con los narcos. Un día, integrantes de una banda que vendía droga la buscaron a la esquina de su casa, le ofrecieron dinero, protección, “amigos, una familia y droga para pasar las penas”.

Así se involucró poco a poco. Informes de la Dinapen, revelan que los reclutadores buscan a adolescentes en los parques de sus zonas, en fiestas del lugar y en las afueras de los colegios. La mayoría de ellos se encuentra en situaciones vulnerables (escasos recursos, orfandad, problemas familiares…).

La Unidad Antinarcóticos determinó que en Guayaquil las mafias enrolan a jóvenes que habitan en sectores aledaños a la vía Perimetral y en barrios de la zona periférica.

Para frenar este problema,el Ministerio de Educación inició el plan de Prevención, Seguridad y Acompañamiento estudiantil en los exteriores de las instituciones educativas. Este proyecto, que se implementó a principios de febrero, consiste en la colocación de 1 440 cámaras de vigilancia en las afueras de 735 establecimientos educativos del país.

El sistema permitirá detectar el uso de estupefacientes y la vinculación de menores con bandas que distribuyen dichas sustancias.

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