20 de agosto de 2017 15:15

98 000 dovelas reforzarán el túnel de 22,6 km del Metro de Quito

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Daniel Romero

Un total de 14 000 anillos, cada uno formado por siete dovelas, serán necesarios para la construcción del túnel por donde pasará, en el 2019, el Metro de Quito. Es decir se requieren 98 000 dovelas.

Hasta el momento, según la empresa Metro de Quito, se ha elaborado el 43% de dovelas en las dos fábricas ubicadas en El Labrador, en el norte, y en la estación Quitumbe, en el sur.

Las dovelas son estructuras de concreto que forman las paredes de lo que será el túnel de 22,6 km del Metro. La colocación está a cargo de las mismas tuneladoras. Mientras se abren espacio en la tierra ponen las dovelas que forman los anillos para sostener el túnel.

En la fabricación de las dovelas se realizan ensayos de laboratorio sobre los agregados del hormigón, acero de refuerzo y fabricación del hormigón. En la foto, la estructura metálica que refuerza la dovela. Foto: Julio Estrella / EL COMERCIO

En la fabricación de las dovelas se realizan ensayos de laboratorio sobre los agregados del hormigón, acero de refuerzo y fabricación del hormigón. En la foto, la estructura metálica que refuerza la dovela. Foto: Julio Estrella / EL COMERCIO


¿Cómo se garantiza que cumplan con las características necesarias? Según Gustavo Maridueña, coordinador de las plantas de dovelas para el Metro, en cada estación de trabajo se hace un seguimiento estricto de los parámetros exigidos.

El Consorcio Metro Alianza es el encargado de la fiscalización de la obra del Metro y, por tanto, garantizar la calidad de las dovelas. Según la entidad, además del control en cada estación se hacen pruebas de laboratorio y controles de la geometría de los moldes.

En la fabricación se realizan ensayos de laboratorio sobre los agregados del hormigón, acero de refuerzo y fabricación del hormigón. Con esto se determina que los materiales puedan para cumplir con los parámetros de resistencia del hormigón, tanto en compresión como en flexibilidad establecidas en el diseño.

Según Maridueña, al concreto se le adiciona fibra de acero para fortalecer su estructura y ayudar a su curación.

Representantes de la Cámara de Construcción de Quito visitaron la estación El Labrador, en mayo pasado. Según Silverio Durán, presidente de ese gremio, lo que pudieron observar durante el recorrido responde a los parámetros necesarios para garantizar la seguridad de la estructura. “La presión a la que estará sometido el túnel requiere que haya un control de calidad hecho técnicamente, con la maquinaria apropiada. Eso, de acuerdo con lo que hemos visto, se está cumpliendo”, señaló.

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