19 de June de 2009 00:00

La distancia no apaga el amor a papá

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Estuvieron separados ocho años. Padre e hija tuvieron que volver a empezar “no de cero porque Nadia se quedó en Ecuador con 10 años, cuando ya podía entender las cosas”, aclara el lojano Ángel Valarezo . Pero sí tuvieron que  relacionarse nuevamente mirándose a los ojos y no a través del cable telefónico del que pendía su relación desde que el ecuatoriano dejara el hogar en  2000.

Ángel vino a España en busca de días mejores para él y su familia. Su esposa y tres hijas se quedaron. Las preocupaciones e inseguridades aparecieron y las nostalgias se acentuaron cuando María del Cisne, su esposa,  emigró.

La familia dividida

Las tres chicas se quedaron con una tía materna y su marido, que las criaron y cuidaron.

A Ángel sus pequeñas no le defraudaron. Se graduaron del colegio con excelentes notas. María, la mayor, está a punto de graduarse de medicina, Magaly vino poco después de egresar de bachiller, es informática; y Nadia, de 18 años, sueña con ser enfermera. Fue reagrupada hace 11 meses. Tres años antes sus padres fueron a Ecuador por tres meses y empezaron a trabajar el reencuentro.

Dice que cuando vio a sus padres en Barajas sintió que el sueño de cuando tenía una década se cumplía finalmente: estar con  ellos otra vez.

Padre e hija coinciden en que después de tantos años de separación, tuvieron que recobrar la confianza y la complicidad. Y creen que lo han logrado, “siempre hablamos, le cuento mis cosas, nos echamos bromas y también tenemos nuestros roces”, cuenta entre risas la hija menor.

 Nadia organizará algo  por el Día del Padre. “Lo ideal es reunir a mis tíos (dos hermanos de Ángel viven en Madrid), primos y a todos en casa y almorzar”, dice la joven. Cree que su padre se lo merece. “Es un buen hombre, siempre habla, me pide que le cuente mis problemas, sabe escuchar y es un excelente consejero”.

‘Mi hijo lleva cinco años en España’

Carlos Eduardo es el mayor de los hijos de Mauricio Valdivieso, un quiteño de 31 años que vive en la capital ecuatoriana, pero que está lejos de su hijo porque vive con su madre en Murcia.

Hace 5 años, Valdivieso autorizó a su ex esposa para que saliera del país con el niño. En ese entonces él no tenía una buena situación económica y el abuelo materno del pequeño se encargaría de él  en España.

Carlos Eduardo tenía 4 años, hoy tiene 9. Su padre intentó viajar a la Península este año, pero la situación económica actual y  la visa complicaron sus planes. “En la Embajada no podía decir que  iba a ver a mi hijo  15 días, ellos lo toman como reencuentro familiar y no te dan la visa”, cuenta Valdivieso.

Para este quiteño, el Día del Padre es duro. La ausencia de su hijo le afecta. Ese día suele conversar con él. Comenta que   hace lo posible para estar pendiente, enviarle fotos y regalos. “Carlos Eduardo quiero decirte que no cambies, que sigas siendo el niño tierno que eres, que sigas amando y respetando a tu madre,  tú eres el hombre de esa casa. Te amo un montón y de eso no tienes que olvidarte jamás”, dice este padre en Ecuador a su hijo que está en España.

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