1 de febrero de 2016 09:07

Dilma Rousseff y Evo Morales tendrán su primera cita oficial de trabajo

Dilma Rousseff y Evo Morales se han encontrado al margen de cumbres o en otros foros, pero hasta ahora ambos no han tenido una cita oficial de trabajo bilateral. Foto: AFP

Dilma Rousseff y Evo Morales se han encontrado al margen de cumbres o en otros foros, pero hasta ahora ambos no han tenido una cita oficial de trabajo bilateral. Foto: AFP

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Agencia EFE

La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, recibirá mañana (2 de febrero del 2016) a su homólogo boliviano, Evo Morales, en la que será la primera visita oficial del líder andino a Brasil desde que la mandataria llegó al poder, hace poco más de cinco años.

Rousseff asumió la presidencia de Brasil en enero de 2011 y desde entonces ha tenido varios encuentros con Evo Morales al margen de cumbres o en otros foros, pero hasta ahora ambos no han tenido una cita oficial de trabajo bilateral como la que ocurrirá mañana en Brasilia.

Según adelantaron fuentes oficiales de ambos países, la agenda que discutirán los mandatarios incluirá asuntos relacionados con las áreas de energía, infraestructura, comercio, cooperación fronteriza y combate al narcotráfico, entre otras.

El apartado de infraestructura es uno de los más ambiciosos entre los que se tratarán en esa reunión y tiene como punto principal un proyecto para la construcción de un ferrocarril entre el puerto brasileño de Santos, en el océano Atlántico, y las terminales peruanas de Ilo o Matarani a través del territorio boliviano.

El proyecto es impulsado personalmente por Morales desde hace años, pero hasta hoy no ha prosperado y ahora tiene el obstáculo de que Brasil ya acordó con Perú y China, que financiaría las obras, la construcción de un tren "transoceánico" que llevaría a los mismos puertos peruanos, pero sin pasar por Bolivia.

Sin embargo, el ministro boliviano de Obras Públicas, Milton Claros, aseguró la semana pasada que el Gobierno de Morales discute el asunto con las autoridades peruanas y manifestó su confianza en que el proyecto saldrá adelante e incluirá a Bolivia.
"Ya trabajamos con Perú y ahora vamos a trabajar con Brasil. Estamos seguros de que vamos a llegar a buenos acuerdos", declaró.

En el marco de la cita entre Rousseff y Morales también será discutida la posible ampliación del contrato mediante el cual Bolivia suministra gas natural a Brasil, firmado en 1999 y que vencerá en 2019.

La idea de ambos Gobiernos es renovarlo por otras dos décadas y mantener el bombeo en unos 32 millones de metros cúbicos diarios de gas hacia el mercado de Brasil, que actualmente paga 5 dólares por cada millón de Unidades Térmicas Británicas (BTU).

Rousseff y Morales también estudiarán la posibilidad de que ambos países se asocien en un proyecto petroquímico que planifica Bolivia y negociarán una eventual adquisición, por parte de Brasil, de gas licuado de petróleo (GLP) y gas natural licuado (GNL) boliviano.

En el área energética, también se discuten cuatro proyectos hidroeléctricos que serían desarrollados en forma conjunta en la frontera amazónica entre ambos países.

Las relaciones políticas entre Brasil y Bolivia se resintieron en 2013, cuando el senador opositor boliviano Roger Pinto, quien llevaba un año asilado en la embajada brasileña en La Paz, salió de su país con ayuda del personal diplomático de esa legación y sin el necesario salvoconducto.

Pinto estaba acusado en Bolivia de corrupción y el Gobierno de Morales consideró su salida hacia Brasil como una "fuga", lo que causó un incidente diplomático que llevó a renunciar al entonces canciller brasileño, Antonio Patriota.

El senador solicitó ser acogido en Brasil como refugiado, pero Bolivia exigió que se le negara esa condición y reclamó a Rousseff que lo enviara de regreso a La Paz para responder ante la Justicia.

Sin embargo, en agosto del año pasado (2015), la Comisión Nacional de Refugiados (Conare) del Ministerio de Justicia brasileño decidió acoger la solicitud de Pinto, quien permanece legalmente en Brasil.

La Conare aún debe responder a una solicitud similar presentada por el exfiscal boliviano Marcelo Soza, quien llegó a Brasil en 2014 y está acusado en su país de diversos delitos relacionados con un polémico caso de secesionismo del que estuvo a cargo.

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