27 de octubre de 2014 08:17

Dilma Rousseff, obligada a buscar unión y recuperar confianza en Brasil

Dilma Rousseff se comprometió al diálogo. Foto: AFP

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AFP
Brasilia

La apretada reelección de Dilma Rousseff como presidenta de Brasil la obliga a unir a un país fragmentado tras los comicios y a revertir el desánimo que existe por el débil crecimiento económico del país, estimó la prensa local el lunes 27 de octubre del 2014.

Rousseff, del Partido de los Trabajadores (PT, izquierda) , se impuso con el 51,64% de los votos -una diferencia de solo tres puntos- sobre el socialdemócrata Aecio Neves, que obtuvo 48,36%.

“El desafío de Dilma reelecta es revertir el desánimo con la economía brasileña, promover un nuevo ciclo de desarrollo y profundizar las conquistas sociales”, dijo el diario O Estado de Sao Paulo.

Tras crecer 7,5% en el 2010, la economía brasileña atraviesa su cuarto año de débil expansión económica. El país registró una recesión técnica en el primer semestre, y podría terminar incluso el año con un alza del PIB cercana a cero, según estimaciones del mercado.

Los medios brasileños aseguran que Rousseff debe anunciar cuanto antes el nombre del ministro de Hacienda de su nuevo gobierno, para dar una señal de confianza a los mercados. La mandataria ya ha dicho que armará un nuevo equipo económico, y que su actual titular de Hacienda, Guido Mantega, será reemplazado.

Además, en vista que durante su primer mandato Rousseff rompió algunos puentes con el Congreso -que ahora además está integrado por 28 partidos políticos- el diario Folha de Sao Paulo considera que Rousseff debe armar una especie de “ línea de frente ” que actuará en la relación entre el Palacio de Planalto y el Poder Legislativo para recuperar el diálogo.

Folha también considera que las denuncias de corrupción que implican a la estatal Petrobras y al PT marcarán la pauta en el Congreso, sobre todo ahora que el partido de gobierno tiene una menor base en la Cámara de Diputados y aliados a veces díscolos.

Como lo mostraron las masivas manifestaciones callejeras de 2013, los brasileños están hartos de la corrupción de la clase política. Los constantes abusos de poder de legisladores en el Congreso se suman a recientes denuncias sobre millonarios desvíos de fondos en la estatal Petrobras que habrían beneficiado al PT y a aliados.

Por su parte, el diario O Globo destaca que el porcentaje de abstención de votantes mantuvo la media histórica. En esta segunda vuelta, 30,1 millones de electores no votaron, lo que representa un 21,1% del total, cantidad equivalente a casi 10 veces la población de Uruguay, que también tuvo elecciones el domingo.

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