9 de septiembre de 2015 22:11

Deuda soberana de Brasil rebajada a categoría especulativa por S&P

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Agencia AFP

La deuda soberana de Brasil perdió el miércoles 10 de septiembre su grado de inversión y fue rebajada a la categoría especulativa debido a su incapacidad de llevar a cabo un ajuste fiscal, informó la agencia de calificación internacional Standard and Poor's.

La nota de la deuda en divisas fue rebajada de BBB- a BB+, manteniendo la perspectiva negativa que rebajó en julio, cuando el gobierno de la séptima economía mundial enfrenta dificultades para apretarse el cinturón fiscal en medio de una recesión económica que según analistas puede durar hasta dos años.

La nota de la deuda en moneda local fue rebajada a BBB+ a BBB-.

“Los desafíos políticos de Brasil continúan aumentando, pesando sobre la capacidad y la voluntad del gobierno de presentar un presupuesto para 2016 al Congreso coherente con la corrección política significativa señalizada durante la primera parte del segundo mandato de la presidenta Dilma Rousseff”, dijo S&P en un comunicado publicado en su sitio web.

La calificadora, que fue la primera que dio el grado de inversión al país en 2008, adelantó que existe “la posibilidad de una nueva rebaja debido al profundo deterioro de la posición fiscal de Brasil”.

“Ésta es una noticia que no es buena pero puede ser revertida y estamos trabajando para eso. El gobierno brasileño tiene todos los instrumentos para resolver la cuestión fiscal del país”, aseguró en la noche del miércoles el ministro de Planificación Nelson Barbosa, tras admitir que la decisión de S&P fue “ una sorpresa”.

Fuga de inversores 

De su lado, el ministro de Hacienda, Joaquim Levy, defendió en un comunicado el compromiso del gobierno con la consolidación fiscal, que según anunció, será intensificada en las próximas semanas con nuevos ajustes enviados al Congreso.

“Ese esfuerzo (fiscal, ndlr) complementa las medidas macroeconómicas tomadas desde el comienzo del año que ya se reflejan en el proceso de reequilibrio de las cuentas externas y en la caída de las expectativas de inflación para 2016 y 2017 entre otros indicadores”, argumentó Levy

Las otras dos agencias, Moody's y Fitch, aún mantienen el grado de inversión del gigante sudamericano, que da una especie de garantía a los agentes del mercado de que sus inversiones no corren riesgo de 'default'.

Algunos grandes fondos de inversión, además, tienen reglas para no invertir en países sin sello de “buen pagador”, sin contar que los títulos brasileños pueden ser ahora menos cotizados y deberán pagar más intereses.

“Si Brasil es rebajado por otra agencia muy probablemente vamos a tener inversionistas que van a ser obligados a sacar su dinero del país”, explicó a la AFP el economista André Leite, de TAG Investimentos, que estimó que es muy probable que las otras calificadoras sigan este camino.

Ya Moody's rebajó hace casi un mes la nota de Brasil de Baa2 a Baa3, último escalón antes de la categoría especulativa, aunque mejoró la perspectiva a estable.

Incertidumbre política 

Brasil enfrenta una 'tormenta perfecta' con recesión económica desde el segundo trimestre, alta inflación (9,56% a 12 meses), un desempleo en alza (7,5%) y la caída de la popularidad de Rousseff a un solo dígito.

La calificadora proyecta, además, una contracción del PIB de 2,5% para este año y 0,5% en 2016, esperando un “ modesto crecimiento ” en 2017.

En este contexto, el gobierno sorprendió a fines de agosto al enviar al Congreso por primera vez en la historia un presupuesto para 2016 que prevé un déficit primario.

“La propuesta de presupuesto del gobierno contempla un nuevo cambio a la meta de superávit fiscal primario menos de seis semanas después de la última revisión a la baja, lo cual representaría tres años consecutivos de déficit primario y una deuda general neta que seguirá subiendo si no se toman medidas sobre ingresos o gastos ” , estimó S&P.

En vez de lograr un superávit fiscal primario (antes del pago de intereses de la deuda) de 0,7% del PIB, como estaba previsto inicialmente, el gobierno de Dilma Rousseff planifica ahora un déficit primario de 0,5% del PIB para 2016, equivalente a 30 500 millones de reales (USD 8.413 millones).

La administración Rousseff estudia un aumento en los impuestos para incrementar su recaudación y busca apoyos en el Congreso para realizar reformas legislativas que le permitan reducir gastos públicos obligatorios para reducir ese déficit.

“La resolución depende de medidas legislativas, depende de un esfuerzo conjunto. El Ejecutivo tendrá que proponer medidas y varias de ellas tendrán que transitar por el Congreso”, aseguró el ministro Barbosa.

Expertos e incluso algunos parlamentarios han dicho que el gobierno puede comenzar a cortar gastos, por ejemplo con la rebaja del número de ministerios, actualmente en 39.

La tensión entre el Ejecutivo y el Congreso, donde decenas de legisladores son investigados en el megaescándalo de corrupción en la estatal Petrobras, tampoco ayuda en la cosecha de estos apoyos.

“Consideramos que las actuales investigaciones de corrupción contra funcionarios de alto rango y compañías del sector público y privado (...) crean una incertidumbre política”, advirtió S&P.

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