21 de diciembre de 2017 00:00

Detenidos por crimen de Emilia serán investigados por tres delitos

Una capilla ardiente se levantó por Emilia en el Colegio Santa Marianita de Jesús, en el centro de la ciudad. Foto: Xavier Caivinagua para EL COMERCIO

Una capilla ardiente se levantó por Emilia en el Colegio Santa Marianita de Jesús, en el centro de la ciudad. Foto: Xavier Caivinagua para EL COMERCIO

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Lineida Castillo

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En la capital lojana no existe una cuadra donde no esté pegada la foto de Emilia. Es la niña de apenas 9 años, de rostro redondo y cabello ondulado que el martes, 19 de diciembre del 2017, fue hallada sin vida en una quebrada.

El miércoles hubo tristeza en la ciudad. Hay tres días de luto.

Al interior de la capilla del Colegio Santa Marianita de Jesús se armó un altar con gran cantidad de ramos de flores y mantas blancas, para recibir los restos de la pequeña.

Grupos de estudiantes de diferentes centros educativos entraban y salían del lugar. Arribaron conocidos y desconocidos. Todos acompañaron a la familia y rezaron por Emilia. La música religiosa se escuchó permanentemente y cada cierto tiempo se rezaba el rosario. En la mañana, en el Centro Forense se esperaba el arribo de peritos procedentes de Quito, para que realicen pruebas especiales.

Desde las oficinas judiciales se conocía que el juez falló en contra de tres detenidos, a quienes solo se los identificó como José N., Manuel A. y Tania Y. El jurista ordenó una investigación en contra de ellos por trata, violación y asesinato.

Tras el fallo judicial fueron recluidos en la cárcel de la ciudad hasta que se aclare todo.

La Policía y la Fiscalía allanaron un local donde José N. daba clases de baile. A él también lo conocen como ‘El Chino’ y es el principal investigado.

En Quito se hacían más anuncios. El fiscal Carlos Baca aseguraba que después de finalizada la etapa de investigación, la Fiscalía pedirá la máxima pena para él o los responsables. Y recordó que el Código Penal prevé la acumulación de las penas de hasta 40 años de cárcel cuando una persona es acusada de dos o más delitos.

Baca Mancheno sobre la muerte de Emilia: 'Vamos a pedir que se aplique el máximo rigor de la ley'. Foto: Julio Estrella


En estos días, la Fiscalía ha señalado que entre el 2015 y el 2017 han recibido 4 854 delitos sexuales contra menores.

En cambio, desde el Ministerio del Interior se indicó que desde 1970 hasta el 31 de mayo del 2017 se investiga la desaparición de 375 menores de edad (de cero a 18 años de edad).

Por ahora, la Fiscalía solicitó medidas de protección y apoyo psicológico para la familia de Emilia. Desde el día de la desaparición, sus padres, Olga Cuenca y Ángel Benavides, se movieron por todas partes, se organizaron y la buscaron permanentemente.

Con el apoyo de familiares, compañeros, padres de familia y vecinos pegaron carteles.

Cuando la niña no llegó a casa, la mamá hizo llamadas telefónicas a familiares, profesores y padres de los compañeros de su hija. Al no tener información empezó la búsqueda por la ciudad. Esa misma tarde, la casa de los esposos se convirtió en un centro donde se organizó toda la operación.

Los amigos y compañeros de trabajo de la pareja elaboraron y entregaron más de 500 000 hojas volantes por los alrededores de los centros educativos, barrios aledaños y en otras provincias como Zamora Chinchipe y El Oro.

La gente estaba angustiada en la casa. “Todos nos unimos de forma voluntaria con nuestra presencia y fotocopiando las hojas volantes con nuestro dinero”, recordó Rosa García, una vecina del sector.

El papá no durmió esa noche buscando a su hija. Corría angustiado de un lado a otro por los centros comerciales, mercados, parques… En la noche se quedó con amigos y vecinos en la terminal terrestre para chequear cada bus que salía de la ciudad. No consiguió nada.

Otro grupo revisó los barrios de los alrededores, riberas de los ríos, centros nocturnos.

Desde el principio se unió la Policía especializada. “Vivimos una solidaridad nunca antes sentida. No porque era Emilia o mi familia, sino porque se trató de una niña indefensa”, dijo Olga.

La noticia también se difundió y compartió a través de las redes sociales. Para la mañana del sábado, la mayoría de lojanos estaba enterado del caso.

El papá habló de la desaparición de su hija en una cadena a la que se unieron más de 20 emisoras del país y la noticia se difundió rápidamente.

Tras ese enlace, una señora donó siete camisetas para que la familia de Emilia se identifique en esta búsqueda. Es blanca y en el pecho está la imagen de la niña con la frase “Juntos la encontraremos”.

Esa es la vestimenta que la familia usa todos los días.
El lunes, 18 de diciembre, se sintió más el apoyo con la presencia de los compañeros de Emilia que salieron a las calles céntricas de Loja con carteles en mano.

La maestra Graciela Mora, contó que los niños llegaron asustados y conmovidos. Ella recordó la frase del niño Adrián R., que hizo llorar a casi todos en el aula. “Todos somos Emilia y por eso saldremos a gritar a las calles para que esas personas que tienen a nuestra compañera la suelten y que regrese porque nos hace falta”.

La familia cree que esta cruzada y las protestas ayudaron para que los captores no saquen a la niña de la ciudad, como tenían planificado. De acuerdo con las investigaciones de la Fiscalía se trata de una organización delictiva que operaba desde otra ciudad y terminó con la vida de la niña.

De lo que se sabe hasta ahora su cuerpo apareció descuartizada e incinerada.

Alias ‘El Chino’ era conocido de la familia. Entre agosto y noviembre actuó como profesor de bailoterapia en el barrio Ciudad Alegría. Este es primo de otro detenido, quien está involucrado porque hizo las carreras de taxi con la niña.

Mientras que Tania Y., oriunda de Catamayo, sería quien supuestamente mantenía el contacto con el líder de la banda para captar niñas para posible pornografía infantil.

En las calles se comenta cada detalle. En la tarde hubo una marcha. La gente salió con camisetas blancas y fotos de la niña. En la mañana, algunos centros educativos suspendieron los agasajos navideños. Todos dieron el adiós a Emilia.

Foto: Xavier Caivinagua para EL COMERCIO

En la tarde  del 20 de diciembre hubo una marcha en Loja. Foto: Xavier Caivinagua para EL COMERCIO

‘No quiero venganza para nadie’
Ángel Benavides
Padre de Emilia


Cada vez que me acerco a los restos de lo que quedó de mi hija, cercenados y quemados, me armo de fuerzas para no dejarme ganar por el rencor y el odio. Le he dicho a la gente que me ha apoyado: “esto no se trata de cobrar una vida con otra por rencor, porque eso no me devuelve a mi Emilia. No puedo canjear la vida de mi pequeña hija, que fue inocencia, pureza, docilidad, alegría y candor con la de un hombre que es maldad, mezquindad bestialidad…”. Ese señor tendrá que vivir sin vida, sin rostro ni personalidad, encerrado en un cuarto por más de 40 años. Ojalá eso le sirva para que reflexione lo inhumano que ha sido al hacer lo que hizo con mi niña. Ahora no es capaz de verme a la cara, porque está transformado. No es el mismo que apenas conocí. Mis amigos tienen razón cuando me dicen que debo orar bastante para lograr la conversión de las personas que hicieron esta atrocidad. No quiero venganza, pero tampoco olvidaré a estas personas que causaron daño.

Padre de Emilia. Foto: Xavier Caivinagua para EL COMERCIO
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