24 de February de 2010 00:00

Detenida por conducir ebria, la jefa de Iglesia protestante alemana renuncia

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Berlín, AFP

La Jefa de la Iglesia protestante alemana, la obispo Margot Kässmann, calificada por la prensa como una mezcla de Madre Teresa y la actriz Demi Moore o “estrella pop del protestantismo”, anunció este miércoles su renuncia luego de ser detenida por conducir ebria.

“El sábado pasado cometí un grave error”, dijo a los periodistas Margot Kässmann de 51 años. “Mi corazón me dice claramente que no puedo permanecer en mi puesto. Renuncio de inmediato a todas mis responsabilidades eclesiásticas”, declaró.

“Lamento haber decepcionado a mucha gente que me pidió que me mantuviera en el cargo”, agregó Kässmann, elegida en octubre de 2009 al frente de la Iglesia evangélica luterana por un periodo de seis años.

Detenida el sábado por la noche en Hanover por no detenerse en una luz roja, Kässmann tenía una tasa de alcohol en la sangre de 1,54 gramos/litro, cinco veces superior al límite tolerado. Según el periódico popular Bild un hombre viajaba con ella cuando detuvieron su vehículo, pero la identidad de éste no trascendió.

En 2007, Margot Kässmann se divorció tras 26 años de casamiento con un pastor, un miembro importante de la Iglesia luterana con el que tuvo cuatro hijas, lo que hizo correr ríos de tinta, ya que se convirtió entonces en el primer obispo en Alemania en pedir una separación.

“Estoy estupefacta de haber cometido un error tan grave. Sé hasta qué punto es peligroso e irresponsable el alcohol al volante. Naturalmente, asumiré las consecuencias”, había declarado la obispo.

El miércoles por la mañana, el Consejo de la Iglesia Protestante de Alemania (EKD) aportó su apoyo a su presidenta dejando a su criterio “la decisión concerniente el camino que deberá luego tomar”.

El incidente, que se produjo poco después de comenzado el periodo de cuaresma, hace correr chorros de tinta en la prensa alemana. El diario Bild reprodujo este miércoles declaraciones de Kässmann de hace un año en las que decía estar dispuesta a “renunciar al alcohol” para este periodo de penitencia cristiana.

Kässmann, que denunció públicamente en varias ocasiones la conducta en estado de ebriedad, corre el riesgo además de perder su licencia de conducir durante un año y de pagar una multa equivalente a un mes de sueldo.

Justamente por reconocer sus “debilidades” y “errores” la obispo de Hanover se ganó la simpatía de sus fieles, que ven en ella una mujer “modesta” y “cercana de los ciudadanos”, señala el semanario Der Spiegel.

En 2006, cuando padecía un cáncer de pecho, Kässmann habló públicamente de su combate contra la enfermedad. Ese mismo año fue elegida “mujer del año” por los lectores de la revista de gran tirada Funk Uhr.

Mujer enérgica y de pelo corto, siempre con una cruz al cuello, fue, a su nombramiento en 1999, la obispo más joven de Alemania y la primera en despertar la polémica con su divorcio.

La prensa alemana la describe como “una mezcla de Madre Teresa y de Demi Moore” que goza de un aura particular entre los feligreses, o incluso como la “conciencia de la Nación”, en alusión a sus frecuentes intervenciones en el debate público.

A finales de enero criticó crudamente la intervención alemana en Afganistán, lo que le valió copiosas críticas de la esfera política. Doctora en teología, la obispo renunciante es autora de unos treinta libros.

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